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Un hombre pasa frente a dos grandes grúas de unas obras este lunes 17 de julio en Pekín

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La economía china creció un 6,9% en el segundo trimestre del año, más de lo esperado, según los datos publicados este lunes, pero las autoridades advirtieron de que la segunda economía mundial sigue enfrentándose a riesgos internos y externos.

La cifra de crecimiento es la misma que en el primer trimestre de 2017, indicó la oficina de la estadísticas, pero mejor que el 6,8% que auguraban los analistas consultados por la AFP.

"La economía nacional ha mantenido el impulso de un desarrollo constante y robusto en la primera mitad de 2017, creando una base sólida para alcanzar el objetivo anual y un mejor resultado", dijo a la prensa el portavoz de la oficina, Xing Zhihong.

"Sin embargo, tenemos que ser conscientes de que todavía hay muchos factores inestables e inciertos en el exterior y contradicciones estructurales importantes en casa", añadió.

Durante años, la economía china ha crecido gracias a enormes inversiones en infraestructuras, alimentadas por la deuda, y al sector inmobiliario, pero el temor a una crisis financiera han hecho cambiar de rumbo al Gobierno.

El viernes, la agencia de calificación financiera Fitch Ratings advirtió de que la enorme deuda china podría provocar "choques económicos y financieros", aunque decidió mantener su nota A+ para la deuda del país.

La advertencia de Fitch llega tras otra similar de Moody's, que en mayo decidió rebajar la nota de China por primera vez en casi tres décadas por el temor al peso de su deuda y al freno en su crecimiento.

En una reciente conferencia financiera en la que el Gobierno suele fijar sus prioridades, el presidente chino, Xi Jinping, pidió reforzar la legislación para evitar el riesgo financiero, según la agencia de noticias oficial Xinhua.

Xi aseguró que el Gobierno seguiría aplicando una economía monetaria prudente y reduciendo la influencia de las empresas públicas.

Según el economista Raymond Yeung, de la consultora ANZ, la conferencia demuestra que las autoridades están dispuestas a intensificar su regulación financiera a un nivel "sin precedentes pero con un sistema mucho más centralizado y mucho más poderoso".

"La reducción de la deuda se convertirá en una consideración importante en la política monetaria", prevé Yeung en una nota, aunque no se espera un estrechamiento monetario en lo inmediato.

Los analistas esperan que el Gobierno siga restringiendo la compra de propiedades y el préstamo de los bancos en los próximos meses.

En 2016, el Producto Interior Bruto (PIB) chino creció un 6,7%, su nivel más bajo en casi 25 años, y para este año Pekín ha rebajado sus previsiones hasta un 6,5%. A pesar de ello, el primer ministro Li Keqiang aseguró el mes pasado que el país alcanzará sus objetivos este año.

AFP