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El primer ministro chino, Li Keqiang, llega a una cumbre de la ASEM en Ulán Bator, Mongolia, el 15 de julio de 2016

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China advirtió este viernes que no podrá frenar en solitario las turbulencias vinculadas al Brexit y la desaceleración económica mundial, la víspera de una reunión del G20 marcada por las repercusiones de la decisión británica.

"Para nosotros, es imposible portar el peso del mundo sobre nuestros hombros", subrayó el primer ministro chino, Li Keqiang, antes de un encuentro el sábado y el domingo en Chengdu (suroeste de China) de los ministros de Finanzas y gobernadores de los bancos centrales de las potencias del G20.

Frente a la decisión de Reino Unido de abandonar la Unión Europea, el mundo no puede apoyarse únicamente en los esfuerzos de reactivación de Pekín, reiteró Li. Y, ello, cuando la segunda potencia económica mundial sigue siendo uno de los principales motores del crecimiento del planeta, pese a registrar una importante desaceleración.

El ministro de Finanzas británico, Philip Hammond, acudirá a la reunión en Chengdu, donde el Brexit hará acto de presencia, aunque no figure en la agenda oficial.

Los responsables reunidos se esforzarán en enviar "una señal de estabilidad y de fiabilidad" para tranquilizar a los inversores y a los mercados, indicó a la AFP una fuente ministerial alemana.

Pese a todo, "no es un 'G20 Brexit', no es el único asunto", señaló el ministro francés de Finanzas, Michel Sapin. Por ahora, es "imposible" evaluar las consecuencias, por lo que dejar que crezca "de manera inoportuna e irracional" los riesgos del Brexit "sería un error", agregó a la AFP.

"La incertidumbre es dañina económicamente", reconoció no obstante Sapin, quien llamó de nuevo a Londres a notificar su salida de la UE "lo más rápido posible".

El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé un doloroso post-Brexit, por lo que rebajó el martes sus previsiones de crecimiento para la economía mundial, a 3,1% en 2016 y a 3,4% en 2017.

- Caótica recuperación mundial -

De manera más general, los responsables de Finanzas del G20 abordarán, en la humedad estival de la capital de Sichuan, una recuperación económica mundial todavía desigual y caótica.

Los grandes bancos centrales se esfuerzan en impulsar la actividad, a golpe de montañas de liquidez y reducciones de tipos de interés, pero "la política monetaria no lo puede todo", apuntó Sapin.

"Los países con margen presupuestario [tienen que] utilizarlo, especialmente para impulsar la inversión (...) Es lo que reafirmaremos, aunque esto suponga un problema para algunos países", añadió en referencia a la ortodoxia alemana.

El FMI también se alarmó de una coyuntura china precaria. "Si no se gestiona correctamente", la difícil transición de China hacia un modelo de crecimiento más duradero "aumentará la volatilidad" mundial.

Pekín busca reequilibrar su economía impulsando el consumo interior, la innovación y los servicios, en detrimento de las obsoletas industrias pesadas, endeudadas y lastradas por un exceso de capacidad.

Sin embargo, "el uso continuo del crédito para impulsar la actividad [a través de gastos en infraestructuras y préstamos a empresas públicas] aumenta el riesgo de un ajuste desordenado", según el Fondo.

La deuda china representa actualmente más del 250% de su PIB.

Una anterior reunión de los responsables de Finanzas del G20, en febrero en Shanghái, ya estuvo marcada por las preocupaciones sobre la desaceleración económica china y sobre la rápida depreciación del yuan, vista como una estrategia para impulsar las exportaciones del país.

Desde entonces, China busca tranquilizar a sus socios, reforzando sus medidas de reactivación, que tuvo como efecto una estabilización de su crecimiento en el segundo trimestre, y moderando sus intervenciones en el mercado de divisas.

"Teniendo en cuenta las fluctuaciones resultantes del Brexit, China intensificará las reformas de su sistema de cambios" para adecuarlo "al mercado", afirmó Li Keqiang el viernes. "No nos sumiremos en una guerra comercial o en una guerra de divisas", agregó.

Pekín mantiene actualmente una serie de desencuentros comerciales con la UE, que lo acusa de restringir sus exportaciones de materias primas.

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AFP