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Un chino musulmán realiza los rezos del viernes el 8 de septiembre de 2017 en una mezquita en Shanghái

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China publicó nuevas reglas para controlar la libertad religiosa, presentadas como una forma de reforzar la seguridad nacional, restringir las prácticas no reconocidas por el Estado y "frenar el extremismo".

El Partido Comunista de China lucha contra la emergencia de cualquier movimiento organizado que escape a su control. Por ello, las religiones como el islam y el cristianismo son objeto de una estrecha vigilancia por parte de las autoridades.

Las nuevas reglas publicadas el jueves por el Gobierno prohíben, entre otras cosas, aceptar donaciones procedentes del extranjero, y prevén multas de hasta 300.000 yuanes (unos 38.500 euros, 46.300 dólares) en caso de organizar actos no autorizados. La apertura de escuelas religiosas también estará sometida a condiciones más estrictas. Esas medidas entrarán en vigor el 1 de febrero de 2018.

El Gobierno justificó esas normas por su voluntad de "frenar el extremismo" y "parar las infiltraciones" en el seno de organizaciones religiosas, según el texto publicado en la página web oficial del Ejecutivo.

"Las organizaciones y las personas no pueden utilizar la religión para llevar a cabo actividad ilegales, que pongan en peligro la seguridad nacional o minen la estabilidad social", indica el documento.

China asegura que afronta una creciente amenaza por parte de las sectas y del islam radical. Las autoridades se preocupan sobre todo por la situación en la región de Xinjiang, en el noroeste de China, donde viven numerosos musulmanes.

Varios atentados causaron decenas de muertos allí en los últimos años y Pekín observa con temor los presuntos vínculos entre militantes "separatistas" y grupos yihadistas internacionales.

Las autoridades locales anunciaron en marzo en Xinjiang la prohibición del velo islámico integral. También imponen duras restricciones sobre la concesión de pasaportes y disuaden a la población de darle una educación religiosa a los niños o de observar el ayuno del ramadán.

La Constitución china reconoce la "libertad de creencia religiosa", es decir, la de creer en una religión, pero no la "libertad religiosa", de definición más amplia.

En un informe anual publicado en agosto, el Departamento de Estado estadounidense acusó al Gobierno chino de haber "agredido, detenido, torturado, condenado a cárcel o acosado a miembros de grupos religiosos, reconocidos o no" por el Estado. China negó esas acusaciones que, según ella, "no tienen en cuenta la realidad".

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AFP