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Vista del diario hondureño Tiempo durante una huelga de empleados, en San Pedro Sula, 240 km al norte de Tegucigalpa, el 23 de octubre de 2015

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El periódico hondureño Tiempo, fundado en 1970 por una familia acusada en Estados Unidos por narcotráfico y lavado de activos, anunció este martes la "suspensión temporal" de su publicación alegando que enfrenta una "asfixia económica".

En un editorial de primera plana escrito en letras blancas sobre fondo negro, el diario fundado por la familia Rosenthal y uno de los cuatro de circulación nacional en Honduras, afirmó que "se ve en la dolorosa situación de suspender temporalmente su entrega diaria al público que, generosamente por 45 años, nos ha favorecido con atención y su lealtad".

La suspensión "es consecuencia de una asfixia económica" que enfrenta por el "zarpazo descargado al Grupo Continental y el bloqueo de sus cuentas en el banco y las empresas subsidiarias de su base publicitaria".

El Departamento del Tesoro estadounidense y tribunales de Miami y Nueva York acusaron por narcotráfico y lavado de activos al exvicepresidente (1986-90) Jaime Rosenthal, uno de los hombres más ricos de Honduras, su hijo, el exministro de la Presidencia (2006-2009) Yani Rosenthal, y a su sobrino Yankel.

Estados Unidos congeló los bienes de siete empresas de la familia, propietaria el Grupo Continental, y el gobierno hondureño cerró el Banco Continental, que formaba parte del emporio económico Rosenthal, porque las medidas de Washington lo dejaron sin el capital mínimo para operar.

La familia Rosenthal ha rechazado los cargos y dijo que demostrará su inocencia en los tribunales de Estados Unidos.

A la vez, el gobierno hondureño tomó posesión de 20 empresas, viviendas y terrenos en los que trabajaban más de 11.000 personas.

El presidente Juan Orlando Hernández prometió que se mantendrían los empleos y que seguirían funcionando los medios de comunicación del grupo.

El editorial finaliza con un "hasta pronto, Honduras".

Más de 300 empleados del diario que tenía sus sede principal en San Pedro Sula, la segunda ciudad del país, incluyendo unos treinta periodistas reclamaron el reconocimiento de sus derechos laborales.

AFP