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El primer ministro saliente, Pedro Passos Coelho, del Partido Social Democrático (PSD, centro-derecha), en un mítin en Braga el 27 de septiembre de 2015

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La campaña para las legislativas en Portugal concluyó el viernes con un repunte de la derecha en los sondeos, a pesar de la política de austeridad aplicada en los últimos años.

El primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho, y el secretario general del Partido Socialista (PS), Antonio Costa, intentan convencer a los últimos indecisos de cara a las elecciones del domingo.

Ambos candidatos recorrieron el centro histórico de Lisboa y pusieron punto final a sus respectivas campañas con sendos grandes mítines. El de Passos Coelho, en Lisboa, fue perturbado por varios centenares de taxistas que se manifestaron en las inmediaciones contra la empresa de transporte de pasajeros Uber.

La coalición conservadora formada por el Partido Social Demócrata (PSD), centroderecha, y el Centro Democrático Social (CDS), derecha, dirigida por Passos Coelho, de 51 años, encabeza la mayoría de los sondeos electorales, algo inimaginable hace algunos meses.

Según un promedio de los tres sondeos publicados en la noche del jueves, la coalición conservadora obtendría un 37,5% de los votos, por delante del PS, dirigido por Costa.

Para el primer ministro saliente, una victoria de los socialistas conllevaría "volver a las viejas políticas demagógicas que llevaron al país a la bancarrota". Así lo ha afirmado en varias oportunidades durante la campaña electoral.

Por su parte, Costa acusa a Passos Coelho de haber ido más allá de las exigencias de la UE, el Banco Central Europeo y el FMI, aplicando así un "programa de empobrecimiento" de la población.

El candidato socialista propone "pasar la página de la austeridad" y estimular el crecimiento aumentando el poder adquisitivo de los hogares, sin abandonar las reglas presupuestarias europeas.

Costa también se dedicó a desmarcarse de José Socrates, que gobernó de 2005 a 2011, y cuya imputación por corrupción y blanqueo de capitales en noviembre de 2014 sacudió al Partido Socialista.

De todos modos, las elecciones dejan indiferente a una gran parte de los portugueses, cada vez más numerosos a optar por la abstención.

En 2011, 41,9% de los empadronados no concurrieron a votar y en las últimas elecciones europeas, en 2014, la abstención fue del 66%.

"Yo ni siquiera iré a votar", dice Vanda Pereira, una madre soltera que trabaja 13 horas al día en el sector de la hotelería por un sueldo mensual de 550 euros.

AFP