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Cinco años despues de la anexión, Putin alaba la "seguridad energética" aportada a Crimea

El presidente ruso, Vladimir Putin, inaugura dos centrales eléctricas en Crimea, el 18 de marzo de 2019 en Sebastopol afp_tickers
Este contenido fue publicado el 18 marzo 2019 - 16:11
(AFP)

El presidente ruso Vladimir Putin inauguró este lunes dos centrales eléctricas construidas por Rusia en Crimea para aportar "seguridad energética" a esta península ucraniana, cinco años después de su anexión por Rusia, una decisión condenada por Kiev y por la comunidad internacional pero que fue celebrada por una mayoría de rusos.

En Sebastopol, el gran puerto de Crimea en el mar Negro, Putin asistió a la inauguración de una central y, por videoconferencia, inauguró otra en Simferopol, capital de la región.

Estas dos estructuras suponen un "importante paso" hacia el refuerzo de la "seguridad energética de la península", se felicitó el presidente ruso.

Este 18 de marzo había sido proclamado en todo el territorio ruso "Fiesta de la Reunificación entre Crimea y Rusia".

Las autoridades de la ciudad de Moscú planificaron un festival callejero bautizado "Primavera de Crimea" que incluirá conciertos de jazz, talleres de cocina y una muestra de fotografía a solo unos pasos del Kremlin.

Además, coincidiendo con estas celebraciones, Putin promulgó este lunes dos polémicas leyes, una permitiendo bloquear o multar a los medios digitales que difundan noticias falsas y otra castigando a quienes cometan "ofensas a los símbolos del Estado".

- "Cuestión solucionada" -

"Para nosotros, la cuestión de Crimea está solucionada definitivamente", había afirmado la portavoz del ministerio ruso de Relaciones Exteriores, Maria Zajárova, días antes del aniversario.

"La reunificación con Rusia fue resultado de la libre voluntad de los ciudadanos de la península en referéndum", añadió.

Durante la época soviética, a Rusia se le retiró la administración de Crimea, de mayoría rusófona, para concedérsela a Ucrania.

El 18 de marzo de 2014, Putin y los dirigentes de Crimea firmaron un tratado sobre la "reincorporación" de esta península ucraniana a Rusia, dos días después de un referéndum no reconocido por la comunidad internacional.

La mayoría de la población de Crimea votó a favor de unirse a Rusia.

Ello se produjo tras la llegada al poder en Kiev de nuevas autoridades prooccidentales, después de un año de revuelta popular.

Por su parte, Ucrania y gran parte de la comunidad internacional consideraron la anexión como una violación del derecho internacional.

"Crimea será devuelta a Ucrania" afirmó este lunes el presidente ucraniano Petro Poroshenko. "Haremos todo lo posible para eso ocurra lo más rápidamente, y lo haremos inmediatamente después de la elección" presidencial en Ucrania del 31 de marzo, agregó.

La OTAN también recordó este lunes que la "violación de la soberanía y la integridad territorial de Ucrania constituye un desafío importante para la seguridad euroatlántica".

la Alianza Atlántica también "condenó" el refuerzo "en curso" del dispositivo militar ruso en Crimea y en la región del mar Negro.

La semana pasada, Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea impusieron nuevas sanciones a más de una decena de funcionarios y empresas rusas en respuesta a la "agresión continua" de Moscú en Ucrania.

Pero Putin, cuyo nivel de popularidad se disparó tras la anexión de Crimea, ha rechazado en varias ocasiones toda posibilidad de devolvérsela a Ucrania.

"¿Se ha vuelto loco?", respondió a un periodista que le preguntó si habría alguna circunstancia en la cual estaría dispuesto a devolver Crimea, en un documental emitido el año pasado.

"No hay tales circunstancias y nunca las habrá", remató.

- "Ambiente de terror" -

Para la prensa proKremlin, tras la anexión ha habido en Crimea un "crecimiento récord", en especial gracias al turismo, y su PIB interior se ha duplicado entre 2014 y 2017.

En cambio la prensa liberal es mucho más critica. Para el diario Vedomosti, Rusia ha convertido a la península en una "simple provincia", y representa el arquetipo del "nuevo colonialismo ruso".

Por su lado, el ministro ucraniano de Relaciones Exteriores, Pavlo Klimkin, dijo a la AFP que en "estos cinco años ha habido un ambiente de terror, abierto al igual que disimulado, tanto contra el pueblo de Crimea como contra el derecho internacional"

Los tártaros de Crimea, una comunidad de mayoría musulmana que se opone a la anexión, se enfrentan a la presión de las autoridades rusas.

Rusia prohibió el Congreso del Pueblo Tártaro de Crimea, una asamblea electa tártara que se opone al mandato de Rusia, al considerarlo extremista.

De acuerdo con una encuesta publicada por el Centro de Opinión Pública (FOM), solo un 39% de los rusos creen que la anexión hizo más bien que mal a Rusia, frente al 67% en 2014.

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