Mientras el presidente de Estados Unidos sostiene una larga campaña de reelección de ya casi un año y una amarga lucha contra su destitución, sus oponentes del Partido Demócrata aún están a meses de definir quien será su contendiente en 2020.

Ha sido una carrera agotadora para la nominación del partido. Más de dos docenas de candidatos de diversos sectores, desde prominentes estadistas ancianos hasta políticos novatos comenzaron este proceso, y aún quedan unos 18 en liza.

Los debates con umbrales de calificación cada vez más altos han tratado de reducir el campo e informar a los votantes sobre las propuestas de los candidatos, sobre atención médica y cambio climático hasta leyes para el control de armas, inmigración y política exterior.

Un año antes de las elecciones y apenas tres meses previo a la emisión de los primeros votos en el concurso de la nominación del partido, que comienza en Iowa, estos son los elementos imprescindibles a saber sobre las internas demócratas.

- Biden sigue liderando -

El exvicepresidente Joe Biden sigue siendo el hombre a vencer a pesar de varios errores verbales, su edad avanzada, vacilantes participaciones en debates y los ataques implacables que le ha lanzado Trump.

"Sé que soy el favorito", proclamó Biden a la cadena CBS en su programa "60 Minutos" transmitido el domingo, al alegar que la mayoría de las encuestas lo muestran al frente.

Sin embargo, subrayó que "esto es una maratón".

Han surgido dudas acerca de si Biden, que sirvió en el Senado durante 36 años, puede llegar a cumplir con el objetivo final.

En tres semanas cumplirá 77 años, y por varios minutos durante un discurso reciente en Pensilvania, sus recuerdos nostálgicos de la infancia sugirieron un anhelo de días pasados en lugar de mirar hacia el futuro.

Además, está siendo superado en las apuestas para recaudar fondos por otras campañas. Los datos del tercer trimestre muestran a Biden detrás de sus rivales Bernie Sanders, Elizabeth Warren y Pete Buttigieg.

Pero Biden está obteniendo un apoyo sustancial de dos bloques de electores cruciales: los afroamericanos, leales a él por sus ocho años junto al presidente Barack Obama, y los hombres blancos de clase trabajadora, que lo ven como la mejor oportunidad para derrotar a Trump.

- Warren enfrenta rechazo -

Elizabeth Warren le pisa los talones a Biden y, junto con su colega liberal del Senado, Bernie Sanders, ha energizado el ala progresista del partido.

Ella ha remontado una trayectoria cuesta arriba entonando "Tengo un plan para eso", un discurso que indica que ha pensado en una amplia gama de propuestas para mejorar la economía, expandir los derechos de la comunidad LGBTQ y reformar la justicia penal.

A medida que su popularidad se expandió, también se hizo más vulnerable a recibir la artillería de otros candidatos. En el debate de octubre, los rivales atacaron su falta de claridad sobre cómo pagar su propuesta de un sistema de atención médica universal.

El asombroso costo del cuestionado Medicare para Todos se proyecta entre 14 y 34 billones de dólares. Los centristas como Biden dicen que es inviable, aunque Warren asegura que pronto dará a conocer los detalles.

- Complicaciones de juicio político -

Mientras los demócratas luchan por la supremacía, el raro drama político en torno al juicio político para destituir al presidente se desarrolla en Washington.

La mayoría de los candidatos demócratas exigen la destitución de Trump. Pero es la investigación de la acusación misma, con sus explosivas declaraciones de testigos, lo que está absorbiendo el oxígeno político, negando a las campañas de 2020 la exposición que necesitan para prosperar.

Atrapado en el fuego cruzado está Biden. Trump está acusado de presionar a Ucrania para que investigue a Biden y a su hijo Hunter, que trabajaba para una compañía de energía ucraniana mientras su padre era vicepresidente.

Si bien no hay evidencia de mala conducta de Biden, el desarrollo de un juicio ético deficiente podría nublar el camino del exvicepresidente.

Un proceso de destitución contra Trump significaría plantear un juicio en el Senado, lo que complicaría severamente las campañas de los seis senadores que permanecen en la carrera presidencial de 2020, pues estarían anclados a Washington durante el proceso.

- Todavía con esperanzas -

Biden y Warren son los que dominan la pugna, pero aún quedan rivales a considerar.

Entre ellos figura Sanders, de 78 años, el candidato más viejo, que se está recuperando de un ataque cardíaco sufrido a principios de octubre.

Sanders, que sigue por poca distancia a Warren en el conjunto de encuestas de RealClearPolitics, es el más liberal de la fuerza y ha pedido nada menos que una revolución política para rehabilitar a la clase trabajadora de Estados Unidos.

La senadora Kamala Harris surgió después del debate de junio en el que se enfrentó a Biden, pero aunque lucha por mantenerse en la puja interna cayó al quinto lugar.

Buttigieg, el alcalde de South Bend (Indiana) de 37 años, la sobrepasó con un desempeño convincente en los últimos meses. Su realismo centrista lo ha ayudado a ganar tracción.

- Subir o morir -

Los candidatos coleros están bajo una tremenda presión para reclamar un momento decisivo -tal vez en el próximo debate el 20 de noviembre-, o de lo contrario buscar la puerta de salida.

El exministro de Obama Julian Castro, y el senador Cory Booker han amenazado reiteradamente con renunciar si no cumplen con los objetivos de recaudación de fondos.

La campaña sorprendentemente popular del empresario Andrew Yang y la resistencia de la senadora Amy Klobuchar probablemente sobrevivirán hasta el próximo año.

Pero las del excongresista Beto O'Rourke, el senador Michael Bennet, el gobernador de Montana Steve Bullock y otros más parecen estar en picada y sin futuro visible.

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