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Islam Karimov, durante una reunión el 10 de julio de 2015 en Ufa (Rusia)

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La muerte del presidente uzbeko, Islam Karimov, abre una página inédita para este país de Asia Central que lleva con el mismo dirigente desde su independencia hace 25 años y sin un sustituto designado.

¿Cuáles son las principales pistas para su sucesión?

Los expertos coinciden en dos puntos: a falta de una transición democrática, el sucesor hay que buscarlo en el entorno del difunto líder y no se vislumbran grandes cambios en el ámbito diplomático ni en los derechos humanos.

Un precedente regional les da la razón: el presidente vitalicio de Turkmenistán Saparmurat Niyazov, muerto en 2006, fue sustituido por Gurbanguly Berdymujamedov, que mantiene un control casi absoluto sobre los medios de comunicación y la sociedad civil.

Actualmente, el contexto es poco favorable a una liberalización. Uzbekistán, un país musulmán, se preocupa por el auge del islam radical. Muchos uzbekos combaten en las filas de la organización Estado Islámico (EI) en Irak y en Siria.

- El presidente del Senado para la transición

En virtud de la Constitución uzbeka, el presidente del Senado, Nigmatilla Yuldashev, asumirá el poder de forma interina hasta la celebración de elecciones en un plazo máximo de tres meses. Pero los expertos consideran poco probable que este hombre desempeñe un papel de primer plano más allá de la transición.

- El primer ministro tecnócrata

El jefe del Gobierno, Shavkat Mirziyayev, de 58 años, es el favorito, tras su nombramiento a la cabeza de la comisión encargada de organizar el funeral.

Este tecnócrata, en el cargo desde 2003, es conocido por sus lazos estrechos con la familia del presidente Karimov y con los responsables de los servicios de seguridad.

Según las organizaciones de defensa de los derechos humanos, este antiguo gobernador de la región de Samarcanda (la ciudad natal de Karimov) se encarga de garantizar que se respeten las cuotas de producción de algodón. Un sector estratégico para la economía del país en el que se sospecha se recurre al trabajo forzoso, incluso de niños.

- El financiero

El viceprimer ministro y titular de Finanzas, Rustam Azimov, de 58 años, es, según los diplomáticos, alguien más favorable a los países occidentales, sin por ello dar la espalda al clan de los Karimov.

Se le considera un potencial sucesor. Fue banquero y es ministro desde 2005. Sus detractores lo acusan de corrupción. Forma parte del comité encargado de organizar el funeral.

- La eminencia gris

Al jefe de la seguridad, Rustam Inoyatov, en el puesto desde hace más de 20 años, se le considera la eminencia gris de Karimov. Y también uno de los responsables de la muerte de entre 300 y 500 manifestantes durante una protesta en Andijan (este del país) en 2005 reprimida por la policía.

Para muchos expertos, es poco probable que este exoficial del KGB soviético se convierta en jefe del Estado, pero se cree que desempeñará un papel importante en la transición.

- La familia

Tanto la viuda de Karimov, Tatiana, como su hija menor, Lola Karimova-Tilliayeva, seguirán siendo influyentes.

Esta última, embajadora de Uzbekistán en la Unesco en París, confirmó en las redes sociales que su padre había sufrido una hemorragia cerebral, mientras que los medios oficiales guardaban silencio sobre su estado de salud. En 2013 dijo que no aspiraba a hacer carrera y daba prioridad a su vida familiar.

Su hermana mayor, Gulnara Karimova, de 44 años, fue durante un tiempo la preferida. Gustaba de alardear de su amistad con el actor francés Gérard Depardieu y con el cantante británico Sting. Pero cruzó una línea roja comparando a su padre con Stalin y acusando a su hermana pequeña y a su madre de brujería. También arremetió en Twitter contra el poderoso jefe de la seguridad.

La acusaron de corrupción y se cree que se encuentra bajo vigilancia domiciliaria. Fue embajadora de su país ante la ONU. Sobre ella pesan órdenes de captura de varios países europeos, sobre todo por la presunta malversación de 300 millones de dólares en detrimento de la compañía sueca TeliaSonera, una empresa de telecomunicaciones muy presente en Asia central.

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AFP