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El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan (centro), pronuncia un discurso en Estambul el 16 de abril de 2017, tras su victoria en el referéndum sobre la reforma constitucional

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Turquía aprobó el domingo reforzar los poderes de su presidente, Recep Tayyip Erdogan, en un referéndum histórico que dejó un país dividido, después de que el "sí" ganara por un estrecho margen y los resultados fueran cuestionados por la oposición.

El resultado de esta consulta popular influirá en el futuro de las relaciones con la Unión Europea, en el enfoque de la 'cuestión kurda' y en la evolución de las dinámicas sociales.

A continuación, cinco preguntas para entender qué podría cambiar en el país tras la victoria del "sí" en el referéndum:

- ¿Fortalecido o debilitado? -

La reforma aprobada, muy cuestionada por la oposición que denunció "manipulaciones", refuerza los poderes de Erdogan y lo faculta, en teoría, para permanecer en el poder hasta 2029.

Con la reforma, el ejecutivo estará concentrado en la figura del presidente y el puesto de primer ministro desaparecerá.

Sus partidarios defienden que una medida así es necesaria para estabilizar el Gobierno y para establecer unas barreras claras entre la justicia y el poder legislativo.

Sin embargo, sus oponentes señalan que el nuevo sistema no tendría ningún contrapoder, lo que abriría la vía a un régimen autocrático.

Este sistema presidencial "reúne un poder sin precedente en manos de un solo hombre", subraya Alan Makovsky, del Center for American Progress.

Fadi Hakura, especialista de Turquía en el Chatham House, con sede en Londres, dijo que esta fue una "victoria pírrica".

"Perdió en las grandes ciudades como Ankara, Estambul, Adana y Esmirna", destacó.

- ¿Y el futuro con Europa? -

Las relaciones entre Turquía y la Unión Europea (UE) se degradaron enormemente en la recta final de la campaña, cuando Erdogan acusó a algunos países de "prácticas nazis".

Erdogan indicó que la candidatura de Turquía a la UE, en punto muerto desde hace años, se pondría "sobre la mesa" después del referéndum.

Después del anuncio de la victoria, el presidente turco mencionó la posibilidad de organizar un nuevo referéndum, esta vez sobre el restablecimiento de la pena de muerte, lo que pondría fin al proceso de adhesión de Turquía a la Unión Europea.

"La táctica consistente en atacar constantemente a la UE (...) con fines de política interior ha alcanzado su límite", destacó Marc Pierini, del centro de reflexión Carnegie Europe.

- ¿Guerra o paz con los kurdos? -

Desde la ruptura de la tregua histórica con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en verano de 2015, el sureste de Turquía se sumió en una espiral de mortíferos enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad turcas y los separatistas kurdos.

Ankara redobló la represión contra los círculos políticos y mediáticos prokurdos, acusados de actividades "terroristas" vinculadas al PKK.

Con una victoria tan estrecha, Erdogan podría verse obligado a adoptar un enfoque más "conciliador" de la "cuestión kurda", apuntó Asli Aydintasbas, experto del Consejo Europeo de Relaciones Internacionales.

- ¿Reconciliación o polarización? -

La sociedad turca se ha polarizado fuertemente en los últimos años en torno a la figura de Erdogan. Durante la campaña del referéndum, el presidente turco demonizó a sus opositores, acusándolos de colusión con los "terroristas" y los "golpistas".

Erdogan "gana (sus elecciones) pero, al final, una mitad del país lo ama y la otra lo detesta. Ahí yace el origen de la crisis de la Turquía moderna", explica Soner Cagaptay, analista en el Washington Institute.

Sin embargo, Erdogan, que se ha aliado con los ultranacionalistas para vencer la batalla del referéndum, ha hecho gala de pragmatismo en el pasado.

- ¿Recuperación económica o hundimiento? -

Los mercados apostaban tímidamente por una victoria del "sí", esperando que esta implique una vuelta a la estabilidad en Turquía, golpeada desde hace año y medio por una oleada de atentados y sacudida por un intento de golpe de Estado en julio.

No obstante, a medio plazo, domina la incertidumbre. El debilitamiento de la confianza de los inversores en las instituciones, una polarización creciente de la sociedad y el retraso de las reformas estructurales podrían afectar al crecimiento.

Una victoria a favor de la reforma "podría ser saludada por los mercados a corto plazo", indicó el gabinete BCG Partners de Estambul. Pero el crecimiento "sigue siendo apagado y las implicaciones a largo plazo del sistema (presidencial) todavía se desconocen", añade.

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