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El ministro de Relaciones Exteriores tunecino, Khemaies Jhinaoui (i), y el coordinador humanitario de la ONU para Libia, Ali al Zaatari, en la reunión para apoyar al Gobierno de unión nacional convocada el 12 de abril de 2016 en Túnez

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Unos cincuenta países y organizaciones internacionales estaban reunidos este martes en Túnez para coordinar su apoyo a Libia y con la esperanza de que el nuevo Gobierno de unión nacional en Trípoli ponga fin al caos.

La reunión, de un día y copresidida por la ONU y Reino Unido, permitirá al Gobierno de unión comunicar sus prioridades en materia de recuperación económica.

"Somos conscientes de que el apoyo popular al Gobierno de unión (...) podría ser de corta duración si no logramos responder rápido a las necesidades urgentes", dijo en la apertura de la reunión el viceprimer ministro libio Musa al Kony. Entre los principales desafíos destacó, además de la seguridad, los "servicios básicos" como la sanidad o el suministro eléctrico.

"Estamos aquí para hablar de aspectos prácticos, para hablar del apoyo, y no sólo político y diplomático, sino de la ayuda concreta" que se pueda dar, indicó un diplomático británico, Christian Turner.

En la conferencia están representados unos cuarenta países, junto con instituciones como la Unión Europea, la Liga Árabe, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Numerosas embajadas y organizaciones internacionales ante Libia se encuentran actualmente en Túnez, a la espera de que mejore la situación en Trípoli, donde el Gobierno de unión nacido de un proceso apadrinado por la ONU trata de asentar su autoridad.

A causa del caos reinante desde la caída y muerte de Muamar Gadafi, en 2011, la economía de Libia, país miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), está profundamente dañada, y acusa una falta acuciante de liquidez.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 2,4 millones de personas necesitan ayuda humanitaria en Libia, de un total de seis millones de habitantes. El mes pasado, la OMS estimó en 50 millones de dólares las necesidades inmediatas de financiación para el sistema sanitario libio.

Por otro lado, el ministro italiano de Relaciones Exteriores, Paolo Gentiloni, llegó este martes a la capital libia, en la primera visita de un alto responsable occidental a Trípoli desde el estallido de violencia de 2014, constató la AFP.

Gentiloni fue recibido por el viceprimer ministro del Gobierno de unión nacional, Ahmad Meitig, y se fue con él en un convoy oficial. Según la prensa italiana, el ministro se reunirá con el jefe del Gobierno de unión, Fayez al Sarraj. "Estoy contento de encontrarme en Trípoli para aportar una ayuda de urgencia y un apoyo al gobierno de unión nacional de Sarraj", escribió Gentiloni en Twitter.

El ministro italiano es el primer alto responsable europeo que viaja a Libia desde que el 30 de marzo, cuando se instaló en Trípoli este Gobierno formado bajo los auspicios de la ONU.

Hasta ahora, la capital estaba controlada por una coalición de milicias que se apoderó de la ciudad en el verano de 2014.

La embajada de Italia en Libia había suspendido sus actividades y repatriado a todos sus agentes en febrero de 2015.

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AFP