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El magnate y candidato a la nominación republicana estadounidense, Donald Trump, habla en una conferencia de prensa tras su victoria en Florida el 15 de mayo de 2016 en West Palm Beach, Florida, Estados Unidos

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Hillary Clinton dio un salto superlativo hacia la nominación del partido Demócrata durante un nuevo 'supermartes' de primarias estadounidenses en las que el millonario Donald Trump siguió su marcha hacia la victoria entre los republicanos pese a sufrir un revés en Ohio.

El magnate, de 69 años, ganó en Illinois, Carolina del Norte y Florida, donde sepultó las aspiraciones del joven senador de ese estado, Marco Rubio, quien inmediatamente anunció la retirada de su candidatura.

"Vamos a ganar, ganar, ganar y no nos detendremos", dijo Trump en Palm Beach, Florida, haciendo un llamamiento para "unir" al partido Republicano.

Su retórica beligerante contra los inmigrantes latinos clandestinos no fue un problema en ese estado del sureste estadounidense con una fuerte población de origen latinoamericano.

Con esos triunfos (también ganó en el archipiélago estadounidense de las Marianas del Norte), la noche era casi perfecta para Trump, pero la exestrella de televisión cayó derrotado en Ohio ante John Kasich, el gobernador estatal.

Este miércoles, Trump advirtió de que podrían producirse "disturbios" si los republicanos rechazan investirlo candidato a la Casa Blanca pese a haber ganado la mayoría de los comicios primarios.

"Creo que habría disturbios. Creo que habría disturbios, represento a una cantidad enorme, millones de personas", declaró el polémico multimillonario a la CNN. "Estamos por delante de todos (los otros candidatos). No creo que alguien pueda decir ahora que no somos capaces de conseguir (la nominación partidaria) automáticamente", comentó el aspirante presidencial.

De acuerdo con Trump, sus seguidores están enfurecidos con un sistema político y económico que consideran que está diseñado para perjudicarlos. "Son personas que nunca votaron antes, porque no creen en el sistema o no les gustan los candidatos. Tienen 40, 50, 60 años y nunca votaron. Recibo a personas que son independientes o demócratas", aseguró.

Pero a pesar de su presencia constante en las noticias y sus victorias electorales, diversos analistas señalan que Trump no logrará conseguir los 1.237 delegados necesarios para garantizar su nominación partidaria.

Esta situación necesariamente conducirá a un complicado proceso de negociaciones a puerta cerrada durante la convención republicana en Cleveland, Ohio, en que el escogido para representar el partido en las elecciones de noviembre podría ser otro aspirante.

"Por eso, si dicen 'mira, lo siento, pero te faltan 100 votos, aunque al otro le falten 500 votos', creo que tendremos problemas nunca vistos antes. Pienso que podrían pasar cosas desagradables, realmente", dijo a CNN. El magnate aseguró que él mismo no estaría "al frente de una cosa así, pero pienso realmente que podrían pasar cosas malas".

Por parte de los demócratas, Clinton venció a su rival, el senador "demócrata socialista" Bernie Sanders, en Florida, Illinois, Carolina del Norte y Ohio.

Pero en Misuri, los resultados eran tan cerrados, con una diferencia de menos del 1%, que se suspendió el conteo para considerar las abstenciones y los votos del exterior, informó CNN. Las leyes de este estado permiten solicitar un recuento cuando la diferencia es muy estrecha.

- "Cuesta arriba para Bernie" -

"Nos acercamos a asegurar la nominación del partido Demócrata y a ganar esta elección en noviembre", dijo Clinton, apuntando sus armas a la elección presidencial y hacia Trump.

Las derrotas de Sanders en Ohio e Illinois, estados más industriales, donde el combativo senador partía con ventaja, complican sus posibilidades: necesita ganar por grandes márgenes para reducir la ventaja de Clinton.

"Se vuelve muy cuesta arriba para Bernie Sanders", dijo a la AFP, Dennis Goldford, profesor de ciencia política de la Universidad Drake.

- Kasich, el nuevo 'anti-Trump' -

Rubio, el joven senador llamado por algunos el 'Obama republicano', acabó con semanas de agonía, después de un desempeño decepcionante en las primarias, sin que su discurso optimista pudiera conquistar los votos de un electorado iracundo con la clase política.

"Estados Unidos está en el medio de una verdadera tormenta política, un verdadero tsunami. Y debimos haberlo previsto, la gente está molesta y muy frustrada", admitió este hijo de inmigrantes cubanos ante sus seguidores en Miami.

El adiós de Rubio fue un duro golpe para los dirigentes republicanos que desesperadamente intentan detener la marcha del hombre de negocios a la Casa Blanca. Ahora Kasich parece encaminarse a ser la última esperanza de las fuerzas 'anti-Trump'.

"La pregunta ahora es, ¿podrá seguir obteniendo donaciones y puede construir una organización?" de campaña, dijo a la AFP, Paul Beck, profesor de la Universidad Ohio State.

Otro aspirante queda en el ruedo republicano: el senador ultraconservador Ted Cruz, quien llamó a unir fuerzas con él para vencer a Trump. "Donald podría ser la única persona en el mundo a la que Hillary Clinton puede vencer en la elección general", dijo Cruz.

Pero, beneficiado con el reparto de delegados, Trump, el hombre de negocios de Nueva York por el que nadie apostaba un centavo hace nueve meses, se acercaba un poco más a su objetivo: portar los colores del partido Republicano en las presidenciales del 8 de noviembre.

Después del martes, Trump pasó la mitad de los 1.237 delegados necesarios para llegar a la nominación, mientras que Clinton ya superó ese umbral hace días.

- El mundo está mirando -

Los ataques incendiarios de Trump contra inmigrantes y musulmanes, sus amenazas de construir un muro en la frontera con México y deportar a indocumentados ha despertado condenas a diestro y siniestro, las más recientes del presidente Barack Obama. Sin nombrar directamente a Trump, Obama confesó estar "consternado" por el tenor de la campaña. "Hemos escuchado una retórica vulgar y divisiva orientada a mujeres, minorías o personas que no se parecen a nosotros o que no rezan como nosotros", dijo el mandatario, advirtiendo de que la "marca americana" está en el tapete.

"Las personas alrededor del mundo están mirando. El tono y el tenor del debate tiene un impacto en cómo la gente en el mundo ve a Estados Unidos", añadió.

Pero el discurso populista de Trump ha resonado, incluso entre demócratas como Katherine Berry, de 69 años. "No necesitamos todos esos ilegales. Toman nuestros trabajos, tienen derechos y los estadounidenses no tienen derechos", dijo a la AFP fuera de un sitio de votación en Canton (Ohio). "Hoy voté demócrata. Pero si Trump gana, votaré por él en la elección general", afirmó.

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AFP