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Un soldado birmano, el 31 de agosto de 2017 en una calle desierta de una zona mayoritariamente musulmana en Maungdaw (oeste)

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Los combates que enfrentan a los rebeldes musulmanes rohinyás y al ejército birmano en el noroeste del país dejaron en una semana al menos 400 muertos y más de 47.000 personas huyeron al vecino Bangladés.

El ejército birmano anunció el viernes en su página de Facebook que "los cuerpos de 370 terroristas fueron encontrados" y que 15 soldados y 14 civiles habían muerto en estas operaciones.

El último balance de hace dos días hablaba de 110 muertos.

El inicio de esta violencia fue el ataque el viernes pasado (25 de agosto) de la rebelión del Arakan Rohingya Salvation Army (ARSA) contra una treintena de puestos de la policía. Desde entonces, el ejército lanzó una gran operación en esta región pobre y remota.

Esa violencia provocó un nuevo éxodo de la minoría musulmana. Según las últimas cifras divulgadas el viernes por la ONU, 27.400 personas llegaron a Bangladés desde el viernes pasado y unas 20.000 estarían bloqueadas en la frontera. Estos refugiados son mayoritariamente rohinyás.

Paralelamente, varias organizaciones acusan al ejército de haber cometido una nueva matanza en la localidad de Chut Pyin.

La ONG local Fortify Rights obtuvo el testimonio de supervivientes que hablan de una matanza que habría durado cinco horas.

"Mi hermano murió quemado. Hemos hallado a los demás miembros de mi familia en los campos. Tenían marcas de impactos de bala y algunos estaban heridos con arma blanca", relató Abdul Rahman, de 41 años.

Chris Lewa, del proyecto Arakan, organización de defensa de los derechos de los rohinyás, dijo a la AFP que "fuerzas de seguridad acompañadas por pobladores de la etnia rakáin atacaron el domingo el pueblo de Chut Pyin, quemaron casas y dispararon contra los rohinyás que huían".

"Según una lista que pudimos establecer, 130 personas murieron, entre ellas mujeres y niños", añadió.

- Una zona cerrada -

Esa región está cerrada desde octubre y ningún periodista puede viajar a ella de forma independiente. El gobierno birmano, contactado por la AFP, no respondió.

En su cuenta Facebook, a principios de semana el gobierno aludió a un gran operación en esa zona.

"Las tropas intercambiaron disparos con 80 terroristas bengalíes (término utilizado por las autoridades para designar a los rohinyás) armados con bombas caseras, cuchillos y lanzas" afirmó el ejecutivo, dirigido de hecho por Aung San Suu Kyi, la exdisidente y premio Nobel de la paz.

Los enfrentamientos llevaron a miles de civiles, principalmente miembros de la minoría rohinyás, a abandonar sus hogares y buscar refugios en Bangladés. Muchos se encuentran bloqueados en la frontera sin ningún recurso.

Más de 400.000 rohinyás se encuentran ya en Bangladés, un país mayoritariamente musulmán, después de haber huido durante combates anteriores. El país no quiere acoger más y cerró su frontera con Birmania.

Muchos de ellos lo hacen a través de precarias embarcaciones para atravesar el río Naf fronterizo entre Birmania y el sudeste de Bangladés. Dieciocho cuerpos fueron hallados este viernes en la orilla bangladesí del río. En total, en los últimos días perecieron ahogadas 41 personas, indicó un responsable de la región de Cox's Bazar, que requirió el anonimato.

Los rohinyás, musulmanes sunitas, hablan un dialecto de origen bengalí utilizado en el sureste de Bangladés, de donde son originarios.

Alrededor de un millón de ellos vive en Birmania, país mayoritariamente budista. Muchos se hallan en campos de refugiados, principalmente en el estado de Rakáin, en noroeste del país.

La enviada especial de Naciones Unidas en Birmania, Yanghee Lee, expresó el jueves su inquietud, declarándose "gravemente preocupada" por la situación, y exigió que se "rompa urgentemente" el ciclo de la violencia.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, pidió igualmente "moderación" a las fuerzas de seguridad ante el riesgo de una "catástrofe humanitaria".

Por su parte el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, calificó la violencia de "genocidio" y aseguró que quiere llevar el caso ante la asamblea general de la ONU este mes.

"Los que cierran los ojos antes este genocidio perpetrado bajo cubierto de democracia son sus colaboradores" dijo en un discurso en Estambul.

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AFP