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Un soldado filipino se apoya en una pared de una vivienda de Butig, Filipinas, el 1 de marzo de 2016

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Combatientes afines a la organización yihadista Estado Islámico (EI) intensifican sus ataques en el sur de Filipinas, una región inestable donde el proceso de paz con la rebelión musulmana está estancado.

Simpatizantes del grupo extremista suní se enfrentan al Ejército en la zona. La crisis viene de lejos, y la no ratificación en el Parlamento de un acuerdo de paz concluido con el Gobierno no arregla las cosas.

El intento de asesinato esta semana de un predicador saudí que figuraba en la lista de personas a matar publicada por el EI incrementa los temores.

"Su influencia se refuerza y se extiende", advierte Rodolfo Mendoza, analista del instituto filipino de investigación sobre la paz, la violencia y el terrorismo. Los grupos filipinos "planifican operaciones importantes, como atentados con bomba, ataques y asesinatos".

- 120.000 muertos -

El sur, donde la rebelión separatista musulmana causó más de 120.000 muertos y donde vive parte de la minoría musulmana de este país de mayoría católica, sufre las consecuencias de la violencia desde hace décadas. Esto explica que la región sea una de las más pobres del archipiélago y esté bajo el yugo de jefes de la guerra y de bandas criminales que practican la extorsión.

El mayor grupo rebelde, el Frente Moro Islámico de Liberación (Milf), formado por 10.000 hombres, concluyó en 2014 un acuerdo de paz con el presidente Benigno Aquino.

Pero el texto, que otorga más autonomía a la región, no pasó el filtro del Congreso por lo que el proceso de paz se estancó.

El Milf asegura que respetará el alto el fuego a la espera de las presidenciales de mayo.

Pero grupos extremistas hostiles a un acuerdo con el poder se aprovecharon de la situación para intentar demostrar su valía al EI, explican los analistas.

"Hay una incitación a demostrar que se es una fuerza combatiente", asegura Zachary Abuza, experto del National War College de Washington.

En el ataque más espectacular, un grupo considerado por el ejército como una banda criminal especializada en la extorsión asaltó un campamento militar en Mindanao, en el sur de Filipinas.

- Banderas negras -

El asalto desembocó en una semana de enfrentamientos. Más de 30.000 habitantes huyeron de la zona.

Los atacantes enarbolan banderas negras del EI. Cuando los soldados recuperaron el control del destacamento, se encontraron con lienzos negros con el nombre del grupo, informa el ejército.

En el mismo momento, a un centenar de kilómetros de allí, el ejército se enfrentaba a los Bangsamoro Islamic Freedom Fighters (Biff), que se escindió del Milf en 2008. Desde ese año atacó localidades cristianas, con un saldo de 400 muertos y 600.000 desplazados.

"Si el Gobierno sigue a rastras en el proceso de paz, los enfrentamientos continuarán y otros grupos intentarán unirse al EI", afirmó a la AFP el portavoz del Milf, Von al-Haq.

Zachary Abuza predice nuevos combates con grupos que prestaron juramento al autodenominado EI en los últimos años. Entre ellos, Abu Sayyaf, conocido por los secuestros de extranjeros.

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AFP