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Una mujer ondea una bandera turca durante una concentración en Estambul el 7 de agosto de 2016 en repulsa por la intentona de golpe de Estado

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El juicio a 270 personas acusadas de haber participado en la intentona golpista de julio en Turquía, entre ellos el predicador Fethullah Gülen, designado instigador y juzgado en ausencia, comenzó este lunes en Izmir (oeste).

La primera audiencia comenzó con un importante dispositivo de seguridad, informó la agencia de prensa progubernamental Anadolu, precisando que se desplegaron blindados ligeros de las fuerzas de seguridad, drones y unidades caninas.

Los 270 acusados, de los cuales 152 están en prisión preventiva, son juzgados por "intento de derrocar el orden constitucional", "pertenencia a una organización terrorista" e "intento de derrocar el Parlamento o de impedir que cumpla con su deber".

Las penas podrían llegar a la cadena perpetua.

En la mayoría de casos son militares, entre los que figuran numerosos exoficiales de alto rango, como el general responsable de la región del Egeo, Memduh Hakbilen, indicó Anadolu.

El predicador exiliado en Estados Unidos Fethullah Gülen, designado por las autoridades instigador del intento de golpe, lo que él niega categóricamente, es juzgado en ausencia.

Las autoridades turcas pidieron a Washington en varias ocasiones su extradición. Estados Unidos respondió que la decisión corresponde a la justicia.

Los dirigentes turcos instaron al presidente estadounidense, Donald Trump, a "acelerar el proceso judicial".

Los procedimientos jurídicos lanzados después del golpe fallido no tienen precedentes en Turquía, en donde más de 43.000 personas fueron detenidas en la purga iniciada luego del 15 de julio.

En las últimas semanas comenzaron varios juicios. Un tribunal ya condenó a principios de enero a cadena perpetua a dos gendarmes reconocidos culpables de estar implicados en el intento de golpe.

Además de los presuntos golpistas, la purga alcanzó también a los sectores prokurdos y a la prensa, lo que llevó a las organizaciones no gubernamentales a acusar al poder de utilizar el estado de emergencia instaurado tras el golpe para acallar las voces críticas.

La amplitud de estas medidas suscita también la inquietud de Occidente, en particular de la Unión Europea, cuyas relaciones con Ankara se han degradado en los últimos meses.

AFP