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El líder socialista Antonio Costa habla en su escaño del Parlamento portugués, el pasado 23 de octubre en Lisboa

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Los días del gobierno en minoría de la derecha en Portugal parecen contados, tras los acuerdos cerrados el viernes entre el Partido Socialista y la izquierda radical, que abren paso a una alianza inédita determinada a poner fin a la austeridad.

La perspectiva de un gobierno socialista apoyado por el Bloque de Izquierda, próximo al gobernante partido griego Syriza, y el dogmático Partido Comunista genera preocupación en Europa, aunque el líder de los socialistas, António Costa, haya reiterado que "Portugal respetará sus compromisos internacionales".

Uno tras otro, el Bloque de Izquierda y el Partido Comunista anunciaron haber alcanzado acuerdos con el Partido Socialista, que implicarán la caída del ejecutivo de derecha y la formación de un gobierno "alternativo".

Estas tres formaciones, junto a los Verdes, cuentan con 122 diputados de los 230 del parlamento, es decir, la mayoría necesaria para rechazar el martes el programa de gobierno de Pedro Passos Coelho y provocar así su dimisión.

En el poder desde 2011, la coalición de derecha ganó las elecciones, pero perdió su mayoría absoluta tras llevar a cabo una impopular política de rigor presupuestario durante cuatro años.

- 'Derrumbar el muro' -

"Hemos logrado derrumbar el muro que dividía la izquierda portuguesa" y que "excluía partidos que representan a casi un millón de electores", afirmó el viernes por la noche Costa, quien indicó, no obstante, que los partidos de izquierda radical "escogieron" limitarse a un apoyo parlamentario.

"Las condiciones están reunidas para poner fin al gobierno de la coalición de derecha y hacer posible la formación de un gobierno del PS", había indicado anteriormente el Partido Comunista.

El Bloque de Izquierda, nacido en 1999 de movimientos marxistas y trotskistas, señaló que el acuerdo con los socialistas busca "proteger el empleo, los salarios y las pensiones", tras cuatro años de austeridad de la derecha.

Esta alianza de socialistas e izquierda radical es la primera desde la llegada de la democracia en Portugal en 1974 y parecía inimaginable hace algunas semanas a causa de las históricas diferencias entre estas formaciones.

Según Costa, los partidos de izquierda radical están dispuestos a poner entre paréntesis su rechazo al tratado presupuestario europeo, firmado en 2012, y su exigencia de renegociar la deuda pública, que roza el 130% del PIB.

Passos Coelho reconoció el viernes por primera vez que podría encontrarse próximamente en la oposición, tras el rechazo de su programa de gobierno.

- Contestación interna en el PS -

El Partido Comunista reunirá el domingo su comité central para aprobar el acuerdo con los socialistas, que por su parte convocaron el mismo día una comisión política para aprobar su programa de gobierno.

Si el Partido Socialista decide oficialmente votar en contra del programa de gobierno de los conservadores el martes en el parlamento junto al Bloque de Izquierda y el Partido Comunista, el ejecutivo portugués se verá obligado a dimitir.

António Costa tiene, sin embargo, que hacer frente en el seno de su propio partido a una contestación encabezada por el eurodiputado Francisco Assis, que considera un "error histórico" una alianza de la izquierda.

Aunque 160 militantes participaron el viernes por la noche en una reunión de disidentes, Assis se comprometió a no llamar a los diputados a "romper la disciplina de voto", sino "el país se volvería ingobernable".

La última palabra, sin embargo, la tendrá el presidente de Portugal, el conservador Aníbal Cavaco Silva, hasta el momento opuesto a la idea de confiar el poder a un gobierno apoyado por partidos de izquierda radical.

AFP