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Silvia Sadjadi (izq.), inmigrante iraní, aguarda la llegada de un familiar en el aeropuerto internacional de Los Ángeles, el 30 de enero de 2017, dos días después del veto migratorio a su país y otros seis de mayoría musulmana impuesto por Trump

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Alex Helmi lleva 42 años en Estados Unidos y nunca pensó que la religión fuera un criterio para permitir la entrada al país. Es iraní y aún le cuesta digerir el decreto migratorio del presidente Donald Trump.

Desde su lujosa tienda de tapetes en el distrito iraní de Los Ángeles, este hombre de 60 años comenta la orden ejecutiva que suspendió el ingreso de refugiados y vetó temporalmente el visado a ciudadanos de siete países de mayoría musulmana.

"Nunca pensé que me preguntarían: '¿Cuál es su religión?' para entrar en Estados Unidos. Esto afecta a toda la comunidad, porque todo el mundo tiene familia, amigos que van y vienen desde Europa y otras parte del mundo hacia América", explicó a AFP.

En el sur de California (oeste) vive medio millón de iraníes, entre inmigrantes y descendientes, la mayoría concentrados en Los Ángeles.

Irán es uno de los siete países que Trump incluyó en su decreto, junto a Siria, Yemen, Libia, Irak, Somalia y Sudán. Cientos de personas fueron detenidas en los aeropuertos estadounidenses, donde detractores del mandatario se han concentrado desde el fin de semana para condenar la medida y muchos vuelos fueron cancelados o sufrieron atrasos.

El cineasta iraní Asghar Farhadi, nominado al óscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa, anunció, por ejemplo, que no acudirá a la ceremonia de entrega de los premios a finales de febrero por la medida.

- "Es trágico" -

En la agencia de viajes angelina de Fahrad Besharati el teléfono no para de sonar.

"Estos últimos días han sido un desastre (...). La gente está en estado de 'shock' (...). Tratamos de explicar [a los clientes que el decreto] es temporal, pero nos responden que son 90 días, que eso no es temporal, que van a perder sus vidas aquí", declaró.

Enumeraba algunas de las historias de los afectados, como la de una mujer que viajó a Irán y ahora no sabe cuándo verá a su esposo e hijos, que viven en Los Ángeles, o la de un estudiante de 23 años que quiere volver e implora ayuda.

"¿Qué podría hacer?", se preguntó. "Es trágico", estimó.

"Así no se gobierna un país (...). Va a tomar al menos un mes para que la gente crea que se puede viajar sin problema", pronosticó Besharati.

El padre de Leila tuvo suerte. El anciano italo-iraní pasó migración a las 14H30 locales (22H30 GMT), casi en el momento en que era firmado el decreto, que ha sido criticado incluso por miembros del Partido Republicano, al que pertenece Trump.

"Me dijo: 'Creo que cerraron las puertas a mi espalda'", recordó esta mujer de 45 años, que no dio su apellido por temor a causarle problemas a su padre.

"Había una abuela de 82 años en una silla de ruedas a la que mandaron de vuelta. ¿Qué peligro puede representar dejar entrar a una abuela que viene a visitar a sus niños? Supe de alguien que vino porque su madre murió [y] no la dejaron entrar. Otro que su padre fue operado a corazón abierto [y está bloqueado en Irán], y estos son sólo mis amigos", señaló.

No obstante, también hay casos de gente que no se atreve a salir del país. Alí, de 42 años, quería visitar a su familia con ocasión del año nuevo persa, en marzo. "Ahora no sé [si podré salir del país y volver]", expresó este vendedor de libros, que tampoco quiso dar su apellido por temor.

- "Terroristas en todo el mundo" -

Trump evocó los atentados del 11 de septiembre de 2001 para justificar las restricciones, pero ninguno de los países de los que eran oriundos los atacantes -Egipto, Líbano, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos- fue incluido en el decreto. Todos esos países son aliados de Washington.

"Los terroristas están en todo el mundo, no sólo en estos siete países, no es justo. El mes pasado tuvimos un tiroteo en un aeropuerto de Florida y el atacante era un estadounidense blanco", rememoró Alí, en referencia al veterano de la guerra de Irak Esteban Santiago, que el 6 de enero mató a cinco personas en el área de recogida de equipaje del aeropuerto internacional de Fort Lauderdale.

Es raro encontrar a alguien que apoye el decreto. Jacob Agnassian, gerente de una tintorería de 65 años, cree que la medida "alejará a los terroristas", aunque niega que vengan de Irán.

Alex Helmi no está en contra de los controles. "Pero decir que todo un país no puede venir no tiene sentido", expresó con la esperanza de que la justicia decida "lo que es mejor" para esta "tierra de libertad", como la calificó, convencido.

AFP