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Unos desertores norcoreanos queman un retrato del líder Kim Jong-Un el 29 de abril de 2016 en la fronteriza ciudad surcoreana de Paju

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Tras cuatro años de purgas, reajustes y ejecuciones en la cúpula, Kim Jong-un se va a consagrar oficialmente esta semana como indiscutible líder supremo de Corea del Norte, en un congreso histórico del partido único en el poder.

Esta cita, la primera de este tipo en cerca de 40 años, viene a reconocer al dirigente de 33 años como el heredero legítimo de la dictadura dinástica instaurada por su abuelo Kim Il-sung y transmitida por su padre, Kim Jong-il.

"Este congreso es muy importante para Kim Jong-un", dice John Delury, especialista de Corea del Norte en la universidad Yonsei de Seúl. "Es el acontecimiento más público, el más histórico, en el que puede demostrar que tiene el control absoluto y que todo el mundo sigue sus órdenes. Sobre el papel, es para el partido, pero en realidad este congreso es para Kim Jong-un".

En el último congreso del Partido de los Trabajadores de Corea, en 1980, Kim Jong-un ni siquiera había nacido cuando su padre fue designado sucesor del régimen de Kim Il-sung.

A la muerte de su padre, en diciembre de 2011, mucho observadores no daban un céntimo por Kim Jong-un. Estimaban que el joven que había acabado sus estudios en Suiza no tenía envergadura suficiente para sobrevivir a los maquiavélicos arcanos políticos de Corea del Norte.

- Ajuste político -

Pero se encargó de desmentirlos al eliminar a todos los que consideró desleales en el partido, el Gobierno y el ejército. Demostró también que podía ser implacable cuando mandó ejecutar a su tío y antes mentor Jang Song-thaek.

Pasó página de la estrategia 'songun' (el ejército primero) de su padre, en provecho del 'byungjin', llevar a la par el desarrollo de la economía y de los programas nuclear y balístico.

El capítulo nuclear de esta política domina la actualidad a medida que se acerca el congreso, después del cuarto ensayo del 6 de enero, seguido del lanzamiento de un cohete de largo alcance y de una serie de ensayos de misiles y distinto armamento.

"El objetivo de todo esto está claro", explica Victor Cha, analista del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos (CSIS). "Ha sido una carrera para llegar a tener una fuerza de disuasión creíble antes del inicio del congreso, a modo de consagración".

Pyongyang ha sufrido sin embargo algunos reveses embarazosos, el fracaso de tres lanzamientos de un nuevo misil balístico de alcance medio capaz de impactar en la isla estadounidense de Guam, en el Pacífico. Las especulaciones no cesan acerca de que Pyongyang podría contemplar un quinto ensayo nuclear antes de que empiece el congreso el 6 de mayo.

Más allá de las cualidades como líder de Kim Jong-un, los analistas se preguntan qué querrá destacar el congreso. La hipótesis optimista sería que, confirmada una disuasión nuclear, el número uno norcoreano anuncie que está garantizada la seguridad del país y el Norte puede pasar ahora al capítulo económico de la estrategia del 'byungjin'.

- ¿Mejorar el nivel de vida? -

"Lo importante no es saber si la fuerza de disuasión nuclear norcoreana es una realidad, ni siquiera si Kim así lo cree, sino ver si este postulado va a ser el fundamento filosófico de un cambio de política ", subraya Robert Carlin, del Centro para la Seguridad y Cooperación Internacional de California.

En su primer discurso público en abril de 2012, Kim Jong-un dijo que estaba decidido a que los norcoreanos "no tuvieran que apretarse más el cinturón". Este tema de la mejora del nivel de vida se repite en cada discurso de Año Nuevo, aunque después los analistas comprueban que no sigue nada concreto. En este sentido, el congreso bien podría ser simplemente una nueva ocasión de poner por las nubes a Corea del Norte recurriendo a la misma retórica de siempre.

Dicho esto, los discursos se examinarán con lupa, sobre todo la intervención liminar de Kim Jong-un, y cualquier cambio de personas.

China, principal aliada de Pyongyang, que empieza a estar cansada de las proezas militares norcoreanas, estará muy atenta. "Si el énfasis se pone en el nivel de vida y en el desarrollo pacífico más que en la congratulación nuclear y las amenazas, los medios periodísticos oficiales lo interpretarán como una señal de moderación", dice Adam Cathcart, especialista de las relaciones chino-norcoreanas en la Universidad de Leeds.

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AFP