Los equipos de limpieza continuaban su labor el domingo en la avenida de los Campos Elíseos, en donde el mobiliario urbano y varias tiendas de lujo fueron incendiados y vandalizados el sábado en la 18ª jornada de protestas de los "chalecos amarillos".

Tiendas de lujo saqueadas, kioscos de diarios destrozados, un banco incendiado así como un conocido restaurante, los daños son considerables.

Y apenas cayó la noche, el sábado, los parisinos curiosos, los turistas extranjeros y algunos "chalecos amarillos" acudieron a la célebre avenida para constatar la importancia de los destrozos que las cadenas de información mostraron en directo a medida que sucedían.

Un grupo llegado de Toulouse, en el sur de Francia, se detenía metódicamente delante de cada negocio, cada pared pintada, para sacar una foto.

Este grupo participó el sábado por la tarde en la manifestación, como otras 10.000 personas.

"Si se necesita esto para hacerse escuchar, es una lástima, pero volveremos", explicaba Serge, que no dio su apellido y que denunció "el desdén de un presidente que va a esquiar el día de una gran manifestación".

"No se hacen revoluciones con flores", redobló Delphine, que ya evoca las convocaciones a otras manifestaciones. "Me pongo un 'chaleco amarillo' para que mis hijos no tengan que hacerlo", afirmó.

En los negocios hubo que barrer, separar lo que aún puede ser rescatado, colocar paneles de madera para reemplazar las vidrieras.

El sábado a la noche dos policías fueron a constatar el saqueo en un local de las tiendas de joyería Mauboussini. Dentro ya no quedaban joyas.

Ramón García, un turista mexicano de 29 años, concentraba el objetivo de su cámara en uno de los quioscos de diarios de la avenida totalmente carbonizado. "Estoy sorprendido. Saco fotos para mostrar a la familia, los amigos. Sino nadie nos va a creer".

- 'Nosotros sobrevivimos cuando hay un montón que se llenan los bolsillos' -

En la calle seguían estacionados decenas de furgones de las fuerzas de seguridad.

Pocos autos pasaban por la avenida, utilizada sobre todo por los camiones de limpieza del ayuntamiento cuyos equipos de limpieza tienen que recoger adoquines, bulones, vidrios y desechos de todo tipo.

A pesar de los ya 18 sábados de protestas y destrozos en la avenida, un empleado de la ciudad de París, que prefiere permanecer anónimo, dijo entender "la ira de los que rompieron todo".

"Todo el mundo sufre, Francia va mal. Nosotros sobrevivimos justo cuando hay un montón que se llenan los bolsillos", cuenta mientras barre unos restos calcinados.

En la vereda de enfrente, el Fouquet's, un restaurante frecuentado por políticos y famosos, cuya sala está inscrita en el inventario de los monumentos históricos, fue saqueado y luego incendiado el sábado. Dentro, unos obreros ponían orden.

Neuer Inhalt

Horizontal Line


subscription form

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

Regístrese para recibir en su correo electrónico nuestro boletín semanal con una selección de los artículos más interesantes