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El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, da una conferencia de prensa el 14 de febrero de 2018 en Bruselas durante la reunión de ministros de Defensa de la Alianza Atlántica

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El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, intentó este miércoles aplacar los recelos estadounidenses sobre los planes de defensa de la Unión Europea (UE), asegurando que podrían contribuir a una de las demandas de Washington: un mayor reparto del gasto militar en la Alianza.

"Bien hecha, la iniciativa europea puede contribuir a un reparto más justo" de los gastos militares entre los 29 países de la Alianza, dijo Stoltenberg en la mañana a su llegada a una reunión ministerial de dos días, en la que la ofensiva turca en el norte de Siria también centró las discusiones.

Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en 2016, Estados Unidos, principal contribuyente a la organización transatlántica nacida de los escombros de la Segunda Guerra Mundial, recrudeció su presión sobre sus aliados de la OTAN para que aumentaran al 2% del PIB nacional su gasto militar antes de 2024.

Ocho aliados podrían cumplir en 2018 el compromiso adquirido cuatro años antes en la cumbre de Gales y "al menos 15" en 2024, apuntó en una rueda de prensa posterior Stoltenberg, para quien el "reparto de la carga" económica será uno de los principales puntos de la cumbre prevista en julio en Bruselas.

Pero "todavía queda mucho por hacer", precisó el jefe de la Alianza antes de una cena de trabajo de los ministros de Defensa aliados con la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, asegurando que se necesita "más dinero, más capacidades y más contribuciones", tres aspectos inseparables.

- Estados Unidos, de frente -

Pese a que el gasto militar progresó en los últimos tres años entre los aliados de Washington en la OTAN en conjunto, según Stoltenberg, el secretario de Defensa estadounidense Jim Mattis no bajó la presión durante su encuentro con sus homólogos.

"Estados Unidos no se mordió la lengua durante la discusión y esto no fue agradable para algunos", explicó uno de los ministros presentes, que pidió el anonimato, máxime en un momento de desconfianza de la primera potencia militar con sus aliados de la UE.

La UE, 22 de cuyos miembros pertenecen a la OTAN, lanzó en 2017 la llamada Cooperación Estructurada Permanente (Pesco) entre la mayoría de países y sentó las bases de un Fondo Europeo de Defensa, para relanzar el viejo sueño de una Europa de la Defensa.

Pero Estados Unidos teme que este impulso, que busca desarrollar la investigación y la adquisición de material militar, suponga el cierre de los mercados de defensa de la UE para su industria en beneficio de las empresas europeas.

Según una fuente diplomática en el seno de la OTAN, la delegación estadounidense no fue la única en expresar su preocupación. Canadá, Noruega, Islandia y Albania -países que no pertenecen a la UE- también señalaron sus dudas.

Los europeos subrayan en cambio los beneficios para la Alianza. "Los europeos no buscan una duplicación inútil", según un diplomático europeo, mientras que otro urgió a una "relación de igual a igual, porque un país europeo no puede suministrar material de defensa al mercado estadounidense".

- Operación turca -

La ofensiva de Turquía, segunda potencia militar de la OTAN, en el norte de Siria contra las fuerzas kurdas -aliadas de Washington- también fue objeto de discusión durante el primer día de reunión.

Algunos aliados, como Alemania, habían expresado su "gran preocupación" sobre esta operación turca que, para el secretario de Estado norteamericano Rex Tillerson, debilita incluso la lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico.

Turquía, que considera a las Unidades de Protección Popular kurdas (YPG) como 'terroristas', "expresó enérgicamente sus preocupaciones sobre la situación en el norte de Siria", dijo Stoltenberg, quien instó a Ankara a actuar "de manera proporcionada" y reconoció sus "inquietudes en materia de seguridad".

El secretario general también celebró que "Turquía y Estados Unidos [hayan hablado] directamente" tras días de tensión, si bien la reunión, en la que Mattis recibió fríamente a su par turco Nurettin Canikli, terminó sin declaraciones.

Pero en un contexto de temor sobre la firmeza de Rusia, especialmente en el este de Europa, un diplomático europeo llamó a "mantener la unidad de la Alianza, ya que algunos quieren abrir una brecha".

Los aliados adoptaron además este miércoles dos nuevas estructuras de mando, una encargada de asegurar las comunicaciones marítimas y la otra de apoyo logístico en Europa, anunció Stoltenberg, precisando que el emplazamiento final de éstas, en principio en Estados Unidos y Alemania, respectivamente, se decidirá en junio.

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AFP