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El líder norcoreano, Kim Jong-Un, saluda desde un balcón tras un desfile que marcaba el final del séptimo congreso del partido único de los trabajadores, el 10 de mayo de 2016 en la plaza Kim Il-Sung en Piongyang

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El primer congreso del partido único en Corea del Norte en casi 40 años marca el inicio oficial de la era Kim Jong-un, pero destaca más por sus regresos al pasado que por sus promesas de futuro.

Los analistas en busca de señales notables de cambio de política se quedaron con las ganas: el joven dirigente de 33 años no prometió grandes transformaciones en el interior del país y reafirmó una política exterior agresiva, sustentada por un arsenal nuclear en expansión.

El congreso era percibido como una oportunidad de asentar la estatura de líder supremo de Kim Jong-un, que heredó el poder tras la muerte de su padre en diciembre de 2011 y, en este sentido, prometía ser más un asunto de forma que de fondo. Pero incluso los símbolos miraban hacia el pasado, como ilustra el nombramiento de Kim Jong-un para la presidencia del Partido de los Trabajadores de Corea, punto álgido de la reunión del lunes.

Este cargo de "presidente" del partido lo ejercía su abuelo, Kim Il-Sung, padre fundador reverenciado de Corea del Norte, en los años 1950 y 1960. En aquella época, el país vivía una época relativamente dorada, y el renacimiento económico de la posguerra lo hizo superar a la Corea del Sur capitalista.

El parecido físico de Kim Jong-un con su abuelo es asombroso y él lo aprovecha claramente para consagrar su legitimidad de heredero de la dinastía familiar. Durante el congreso, el joven dirigente iba vestido a la occidental, como le gustaba hacer ocasionalmente a Kim Il-Sung. En cambio, su padre, Kim Jong-Il, lucía siempre trajes de cuello 'mao'.

Pero no solo su nuevo título y sus preferencias de vestimenta estaban inspiradas en el pasado, sino todo el congreso. Éste consolidó el regreso político, orquestado por Kim Jong-un, del partido en el poder que había tenido que ceder en gran parte su lugar a las fuerzas armadas durante el reinado de su padre.

- 'Lentitud pasmosa' -

"Es un regreso a la estructura dirigente de su abuelo, cuando todo el sistema de Gobierno era más funcional", explicó Michael Madden, redactor jefe del sitio web North Korea Leadership Watch. "Parece que Kim Jong-un no quiera solo parecerse físicamente a su abuelo, sino que también quiere gobernar como él", agregó.

La elección a los cargos clave en las organizaciones del partido único estuvo marcada por una reducción del número de oficiales del Ejército y del tamaño de la comisión militar central del partido. Sin embargo, el cambio generacional que predecían algunos analistas no tuvo lugar. "Hay que recordar que estos sistemas se mueven una lentitud pasmosa", agregó Michael Madden. "No íbamos a asistir a una subida repentina de jóvenes de 25 años a la tarima".

En el ámbito político, el congreso también optó ampliamente por el status quo, reafirmando la percepción de que Corea del Norte es una potencia nuclear de pleno derecho y la promesa de mejorar y aumentar el arsenal nuclear norcoreano.

Las señales de reformas económicas fueron raras. Kim Jong-un reveló un plan económico quinquenal, generoso en retórica sobre los objetivos de producción, pero más avaro en detalles. "El eje económico era decepcionante", dijo Stephan Haggard, especialista de Corea del Norte en el Instituto Petersen para la economía internacional.

- Puesta en escena -

"Esto mostró que la dirección siempre es incapaz de establecer una distinción clara entre los objetivos grandiosos, los proyectos espectaculares y las reformas graduales, más difíciles y menos glamurosas", agregó. "Si este congreso tenía un mensaje que mandar al resto del mundo, ese mensaje era: 'Hay que acostumbrarse a que sigamos haciéndolo como antes'", dijo.

Esta falta de innovación política plantea una pregunta: ¿Cuál era el objetivo real de este primer congreso del partido desde 1980? Para algunos analistas, se trataba simplemente de poner en escena el poder de Kim Jong-un.

Tras más de cuatro años caracterizados por las purgas, los ensayos nucleares y los disparos de misiles, Kim Jong-Un consolidó su posición de único hombre fuerte de Corea del Norte, y probablemente lo siga siendo por mucho tiempo.

"El congreso era una acontecimiento puramente político destinado a justificar la existencia misma de las instancias gobernantes", comentó Chang Yong-Seok, investigador en el Instituto de Estudios sobre la Paz y la Unificación en la Universidad Nacional de Seúl. "Se trataba simplemente de idolatrar a Kim Jong-Un y hacer una demostración de fidelidad. A fin de cuentas, ese era el único objetivo".

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AFP