El primer ministro saliente de Portugal, António Costa, vencedor en las legislativas del domingo, podrá formar un nuevo gobierno minoritario pero aún debe hallar la fórmula que garantice su estabilidad en un contexto de incertidumbre económica.

Su Partido Socialista es primera fuerza en el parlamento portugués con 106 diputados (sobre un total de 230), mejorando los 86 escaños de 2015. Aún quedan por atribuir cuatro diputados por votos desde el extranjero.

Pero Costa queda por debajo de la mayoría absoluta de 116 escaños y deberá nuevamente entenderse al menos con uno de los partidos de la izquierda antiliberal, que lo propulsaron al poder en 2015.

Costa, exalcalde de Lisboa, prometió el domingo que intentaría "renovar" su alianza con el Bloque de Izquierda (izquierda radical) y los comunistas.

Pero el Bloque de Izquierdas no ha mejorado su resultado (19 diputados, igual que en 2015), mientras que la coalición comunistas-verdes ha perdido terreno (12 escaños contra 17).

A diferencia de lo ocurrido en 2015, cuando Costa necesitó el apoyo de estas dos formaciones, ahora sólo requeriría el de una de ellas para obtener la mayoría. "El PS podrá oscilar entre los dos, o jugar a enfrentarlos uno con otro", indica el diario Publico.

También podría recurrir a otros dos aliados potenciales, como el partido animalista PAN, que pasó de uno a cuatro diputados, y el Livre (Libre), formación ecologista que ingresó al parlamento con una diputada.

- Apoyos 'ad hoc' -

Otra hipótesis para Costa sería no cerrar acuerdo con ningún partido y negociar apoyos puntuales antes de cada votación. Dado que su partido es más fuerte que el conjunto de la derecha (84 escaños), e incluso le puede bastar la abstención del resto de la izquierda en el Parlamento.

Pero esta fórmula es más arriesgada. "António Costa tiene ahora una vía más libre" pero tener que pedir apoyos puntuales aquí y allá "es más susceptible de conducir a elecciones anticipadas", se preocupa el diario económico Jornal de Negocios.

Paradójicamente, aunque Costa sale reforzado, "la incertidumbre es hoy más importante que ayer", confirma el economista Joao Duque en entrevista con la AFP.

"Todo dependerá de la evolución de la economía", que se ralentiza globalmente, afirma por su lado el politólogo Antonio Costa Pinto, pues el primer ministro saliente ha prometido proseguir su política social sin renunciar a la disciplina presupuestaria que debe llevarlo a reducir este año el déficit al 0,2% del PIB.

- "Medidas difíciles" -

Pero "si la situación económica se deteriora, le costará obtener el apoyo de otros partidos (de izquierda), ya que nadie quiere colaborar cuando se trata de aprobar medidas difíciles" abunda António Barroso, analista del gabinete Teneo.

El Bloque de Izquierda y los comunistas, tras permitir la llegada al poder en 2015 de Costa, con la promesa de "pasar página a la austeridad" tras el rescate financiero del país en 2011, exigen ahora un nuevo aumento del salario mínimo o más inversiones en los servicios públicos.

"Los años que vienen no van a ser fáciles", advirtió el domingo el presidente conservador Marcelo Rebelo de Sousa, que tras sus consultas encargará a Costa la formación de un gobierno.

En todo caso, pase lo que pase, la victoria de Costa es observada con envidia por los socialistas europeos y en particular por sus vecinos españoles, vencedores de las elecciones en abril pero inmersos en un bloqueo político que genera nuevas elecciones en noviembre.

"Espero que el resultado en Portugal sea simplemente una premonicion de lo que va a suceder en nuestro país", reaccionó la ministra española de Economía, Nadia Calviño.

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