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El responsable de la Autoridad Palestina Issa Qaraqee, durante una rueda de prensa el 19 de abril de 2017 en la ciudad de Ramala, en Cisjordania ocupada, sobre la huelga de hambre de miles de presos palestinos en Israel

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La Autoridad Palestina criticó este miércoles a Israel por negarse a negociar con los presos que comenzaron una huelga de hambre el lunes, y avisó de que la muerte de uno de estos detenidos podría provocar una "nueva Intifada".

Unos 1.500 presos se sumaron hasta el momento al movimiento de protesta, según Issa Qaraqee, responsable de la Autoridad Palestina en asuntos relacionados con los presos. La administración penitenciaria israelí se negó a comentar esta cifra con la AFP.

Tras meses de negociaciones con la administración penitenciaria israelí para obtener, entre otras cosas, derechos de visita ampliados, chequeos médicos más frecuentes y contar con teléfonos públicos en las cárceles, estos presos lanzaron la mayor huelga de hambre colectiva de los últimos años.

"Si no se atienden sus peticiones, se unirán más prisioneros a la huelga", dijo Qaraqee. "Le hemos pedido a la comunidad internacional y a la ONU que intervenga inmediatamente", porque "si dura la huelga, podríamos tener mártires y eso significaría un estallido para los palestinos. Eso llevaría a una nueva Intifada", aseguró.

Varios ministros israelíes afirmaron que no "negociarían" con "terroristas y asesinos". El ministro de Defensa, el ultranacionalista Avigdor Lieberman, abogó por seguir el ejemplo de Margaret Thatcher, quien fuera primera ministra de Reino Unido, que se negó en 1981 a aceptar las exigencias de presos del grupo armado irlandés IRA en huelga de hambre. Diez de estos detenidos murieron como consecuencia de su protesta.

"Hay una campaña extraordinaria de incitación al odio entre los ministros israelíes, con [el primer ministro Benjamin] Netanyahu a la cabeza, que llama a (...) dejar morir" a los presos en huelga de hambre, acusó Qaraqee.

Chaawan Jabarin, quien dirige la ONG palestina de derechos humanos Al Haq, se preocupa por la posible aplicación de una ley recién aprobada por Israel que permite alimentar a la fuerza a los detenidos que se niegan a comer. Un gesto que "se asemeja a un acto de tortura", afirma.

La ministra de Justicia israelí, Ayelet Shaked, ya anunció que no dudaría en aplicar esta ley para detener el movimiento lanzado por Marwan Barghuti, líder palestino condenado a cadena perpetua por cometer atentados durante la segunda Intifada (2000-2005).

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