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Un cartel electoral de ADD con la imagen del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, en Colonia, Alemania, el 7 de septiembre de 2017

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En las calles de Colonia, a 15 días de las legislativas, un retrato del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ilustra los carteles electorales de la Alianza de Demócratas Alemanes (ADD).

La intención del mandatario turco es clara: entrometerse en el juego político alemán, aunque con ello empeore la crisis abierta con la canciller alemana, Angela Merkel, gran favorita para lograr un cuarto mandato en su país.

Desde el golpe de Estado fallido de julio de 2016 en Turquía, las relaciones entre Turquía y Alemania están bajo mínimos. Erdogan acusa a Alemania de proteger a los golpistas y el Gobierno de Merkel denuncia por su parte la enorme purga llevada a cabo por el poder turco.

En agosto, Erdogan volvió a tensar las relaciones al pedir a los 1,2 millones de votantes alemanes de origen turco que votaran contra la dirigente conservadora y sus aliados socialdemócratas (SPD) y Verdes.

La ADD, compuesta únicamente por candidatos de origen turco, no tiene ninguna opción de entrar en el Parlamento, pero el hecho de que este partido haga campaña, sobre todo en el oeste de Alemania, no es anodino.

- El impacto de Erdogan -

El partido quiere aprovechar el descontento de los turcos considerados durante décadas como una simple mano de obra para las industrias del oeste de Alemania. La propia Merkel reconoció que esa población había sido desdeñada y que el Estado no le había propuesto ninguna forma de integración hasta los años 90.

"Ese mensaje según el cual Erdogan defiende una Turquía fuerte y a los turcos de Alemania ha tenido un impacto positivo especialmente sobre aquellos que se sienten excluidos, discriminados", explica el investigador Yunus Ulusoy, de la Universidad de Duisburgo-Essen.

Tarik, empleado en una cafetería que vive en Alemania desde hace 15 años, es uno de los que se abstendrán el 24 de septiembre.

"Hasta ahora votaba al SPD, pero son todos unos mentirosos. Esta vez no votaré", explica Tarik de 45 años, que asegura que gracias a Erdogan "Turquía está mil veces mejor que antes, tan bien como Europa".

Los turcos de Alemania han distinguido hasta el momento entre lo que ocurre en Turquía y lo que pasa en su país de residencia. Procedentes en su mayoría de las clases populares, votaron masivamente por el partido islamo-conservador de Erdogan durante las elecciones turcas, mientras seguían fieles a la izquierda en los comicios alemanes.

Pese a ello, los ministros de Exteriores y de Justicia, Sigmar Gabriel y Heiko Maas, no ocultan su preocupación.

"No debemos (...) subestimar los peligros que emanan de las organizaciones estatales de Erdogan", escribieron en una tribuna, en la que mostraron su temor a que "las comunidades musulmanas de Alemania caigan (...) bajo la influencia del presidente" turco.

- Una comunidad dividida -

Los servicios de seguridad alemanes temen las consecuencias del traslado a Alemania de los conflictos políticos turcos.

"La profunda brecha que divide a Turquía también afecta a la comunidad germanoturca", confirma Ulusoy. "El paisaje político turco siempre ha estado dividido entre izquierda y derecha, laicos y religiosos, kurdos y nacionalistas. La novedad consiste en la intensidad de la división y en la importancia que adquiere una sola persona: Erdogan".

Ante esas tensiones, los representantes de los turcos mantienen un discurso tranquilizador.

Erdogan debería dejar de tener "una actitud paternalista hacia los turcos instalados en Alemania", dice a la AFP, Gökay Sofuoglu, presidente de la Comunidad Turca, la principal organización germanoturca del país. "No necesitamos lecciones de democracia".

Dilmar Yilmaz, una joven vendedora de baklavas en Berlín, le da la razón, expresando a la vez su admiración por Erdogan y su intención de votar en función de sus opiniones sobre la vida política alemana.

Erdogan "ha situado a Turquía en un mejor lugar en el mundo. Turquía ya no es la misma: las carreteras son mejores, todo es mejor", asegura. "Pero no todo lo que dice es bueno", opina esta votante del SPD de 24 años.

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AFP