Por primera vez desde hace más de una década, las fuerzas israelíes bombardearon Gaza sin tener como blanco a Hamas. Pero el movimiento palestino está entre la espada y la pared, entre el llamado a sumarse a los combates y su idea de mantener la tregua con Israel.

El martes, las fuerzas de seguridad israelíes atacaron un edificio en el noreste de la Franja de Gaza, matando a Baha Abu al Ata y a su esposa.

"Abu Ata" no era un comandante de Hamas, movimiento islamista que controla la Franja de Gaza y libró tres guerras contra Israel desde 2008, sino un jefe militar de la Yihad Islámica, otro gran grupo islamista armado del enclave.

Las autoridades israelíes consideran a este grupo más radical --aunque menos armado-- que Hamas, y lo acusan de servir de "refuerzo" a Irán, enemigo jurado de Israel.

"Durante la operación, hemos establecido una distinción entre Hamas y la Yihad Islámica", declaró el portavoz del ejército israelí, Jonathan Conricus, tras el acuerdo de alto el fuego que puso fin a 50 horas de enfrentamientos que causaron 34 muertos en Gaza, desde donde se lanzaron 450 cohetes hacia Israel.

"Nuestras acciones estaban medidas, proporcionadas y se concentraron únicamente sobre los activos militares de la Yihad Islámica... Quisimos mantener a Hamas fuera de los combates", añadió.

Los dirigentes israelíes consideran a Abu Ata responsable de "casi todos los ataques contra Israel en los últimos seis o siete meses".

Uno de ellos dejó un sabor amargo al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Era septiembre, unos días antes de las legislativas, y el "candidato Netanyahu" estaba dando un mitin en Ashdod cuando un cohete lo obligó a abandonar el lugar. Según fuentes militares, Abu Ata decidió la operación.

- "Dilema" -

"Aquí estamos acostumbrados a estas olas de violencia. Pero esta vez hay algo nuevo: por primera vez, Israel no ataca a Hamas y no lo acusa de ser responsable de la situación en el terreno", confirma a la AFP Ronni Shaked, especialista en el Instituto de investigación Harry Truman para la paz, en Jerusalén.

Según él, Israel tenía "indicaciones", antes de lanzar la operación contra Abu Ata, según las cuales Hamas no iba a "participar en la ola de violencia".

Pero este movimiento "se enfrenta a un dilema", admite Jamal al Fadhi, profesor de Ciencias Políticas en la universidad de Gaza.

Por una parte, "quiere satisfacer a los mediadores (ONU, Egipto, Catar) y respetar la tregua", pero por otra parte, "la calle y las otras facciones" palestinas lo "presionan" para que defienda Gaza.

El miércoles, Hamas firmó el comunicado del conjunto de los grupos de la "resistencia" palestina, destacando que no pensaban "quedarse silenciosos" frente a los ataques israelíes.

"Hamas cree en el derecho de los palestinos a defenderse y a resistir ante la ocupación, pero tenemos que gestionar nuestras relaciones con las fuerzas de la ocupación y tomar en consideración un contexto complejo... Lo que significa a veces tener que moderar nuestra respuesta, en el interés supremo de Palestina", explicó a la AFP un dirigente de Hamas, Basem Naim.

En una entrevista a la cadena libanesa Al Mayadeen, el secretario general de la Yihad Islámica, Ziad Al Najala, dijo que su movimiento había tomado "solo" la decisión de atacar a Israel.

"La Yihad Islámica tiene la capacidad de dirigir solo estos combates, no pediremos intervenir a nuestros aliados".

Pero si la situación se deteriora, Hamas "se verá incitado a ofrecer un apoyo logístico (a la Yihad Islámica) sin no obstante participar en las operaciones", estima por su parte Mujaimar Abu Saada, profesor de Ciencias Políticas en la universidad Al Azhar de Gaza.

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