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Policía hace guardia fuera de una casa en la que cuatro personas fueron detenidas por el asesinato terrorista de un empleado de la policía tras redadas coordinadas con más de 200 oficiales en propiedades de Sídney, el 7 de octubre de 2015.

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Cuatro personas fueron detenidas este miércoles en Australia por su presunta vinculación con el asesinato del empleado de una comisaría, tras varias redadas de más de 200 policías en Sídney.

Farhad Jabar, un adolescente de 15 años de origen kurdoiraquí pero nacido en Irán, murió el viernes en un tiroteo con varios policías, después de haber matado al agente administrativo Curtis Cheng, de 58 años, cerca de Sídney.

Aunque los investigadores aún deben establecer los motivos del ataque, el primer ministro australiano, Malcolm Turnbull, indicó un día después que parecía tratarse "de un acto de terrorismo".

Las cuatro personas detenidas, de edades comprendidas entre los 16 y los 22 años, debían ser interrogadas en diferentes comisarías, explicó la policía, que rebajó un balance inicial de cinco detenidos.

Catherine Burn, responsable de la región de Nueva Gales del Sur, confirmó que la policía ya conocía a algunos de los detenidos, pero no quiso dar más detalles sobre su conexión con Jabar.

Preguntada sobre si la policía trabajaba en la línea de que el joven no actuó solo, Burn respondió: "Definitivamente, sospechamos que no actuó solo".

Los arrestos llegan un día después de que un estudiante del mismo instituto que Jabar fuera detenido por publicar supuestamente varios mensajes en las redes sociales. También fue acusado de agredir a la policía y de resistencia a la autoridad durante su detención el martes.

Las autoridades australianas están preocupadas por eventuales ataques de "lobos solitarios" inspirados por grupos yihadistas como Estado Islámico (EI). Para ello, Canberra ha tomado importantes medidas contra los australianos que intenten viajar a la zonas en conflicto en Siria e Irak.

AFP