Los presidentes ruso, iraní y turco se congratularon el jueves, en un encuentro en Sochi, por la retirada anunciada de las tropas estadounidenses de Siria, y prometieron "reforzar su cooperación" para terminar con el conflicto.

La retirada de las tropas anunciada por Trump es "un paso positivo" para Rusia, Turquía e Irán, declaro el jueves el presidente ruso Vladimir Putin al término de una cumbre tripartita.

"Nuestro punto de vista común es que la realización de esta etapa sería un punto positivo que ayudaría a estabilizar la situación" declaró el presidente ruso en rueda de prensa.

Las conversaciones fueron "constructivas y prácticas" y todos los presidentes están de acuerdo en que una "coordinación estrecha" es crucial para garantizar la estabilidad a largo plazo en Siria.

Putin explicó que los tres países, actores clave en el sangriento conflicto sirio, acordaron trabajar conjuntamente para establecer un comité constitucional con el objetivo de resolver el futuro político de Siria.

En la ciudad rusa de Sochi, a orillas del Mar Negro, el ruso Vladimir Putin y el iraní Hasán Rohani, aliados del régimen de Damasco, así como el turco Recep Tayyip Erdogan, que apoya a los rebeldes sirios, estudiaron iniciativas para el diálogo entre las partes en conflicto en Siria.

Los yihadistas del Estado Islámico (EI) están rodeados en este momento en su último reducto en Siria antes de la prevista retirada militar de Estados Unidos.

Siria, donde la guerra dejó más de 350.000 muertos en ocho años, se encuentra esta semana en el centro de varias reuniones diplomáticas.

En Múnich (Alemania) está reunida la coalición contra el EI y en Varsovia (Polonia) se celebra una conferencia sobre Oriente Próximo con el secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.

Rusia, la anfitriona de la cumbre de Sochi, es un actor clave en el conflicto desde 2015, cuando empezó a intervenir militarmente en Siria para apoyar al régimen de Bashar Al Asad, que ahora controla cerca de dos tercios del país.

El llamado "proceso de Astana", auspiciado por Rusia, Irán y Turquía, se ha visto eclipsado por las negociaciones lideradas por la ONU, que sin embargo no han logrado una solución definitiva al conflicto.

Según el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, la cumbre entre los presidentes de estos tres países tratará sobre la creación de un comité encargado de elaborar una nueva constitución para Siria de cara a una transición política.

En diciembre, la ONU admitió haber fracasado en formar este comité por los problemas con los cambios propuestos por el gobierno sirio en la lista de nombres. "Pero estamos dispuestos a buscar una salida a esta situación [...] vamos a seguir trabajando", aseguró Lavrov el miércoles.

- "Terroristas" en Idlib -

Se trata de la cuarta cumbre desde noviembre de 2017 entre Rusia, Irán y Turquía.

En Siria, los combatientes kurdos y árabes de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), con el apoyo de la coalición liderada por Estados Unidos, lanzaron el sábado su ofensiva "final" contra el último reducto yihadista, en la provincia de Deir Ezzor (este).

Tras sus conquistas de 2014 y la proclamación del "califato" en amplias regiones en Siria e Irak, los yihadistas, que habían llegado a controlar grandes ciudades, están ahora reducidos en un pequeño sector de pocos kilómetros cuadrados.

Una victoria contra el EI abriría la vía a la retirada, anunciada por el presidente Donald Trump en diciembre, de los 2.000 militares estadounidenses desplegados en Siria para ayudar a las FDS contra los yihadistas. Pero por el momento Washington no ha concretado ningún calendario.

La última cumbre entre los tres presidentes tuvo lugar en septiembre en Irán, donde salieron a la luz sus divergencias sobre el futuro de la provincia siria de Idlib (noroeste), donde cohabitan varias facciones rebeldes y que escapa de momento al control de las fuerzas de Asad.

Según el acuerdo ruso-turco, todos los combatientes radicales, en particular los yihadistas de Hayat Tahrir Al Cham (HTS), una organización dominada por la exfilial de Al Qaida en el país, deberían retirarse de esta zona. Pero los militantes de HTS reforzaron desde entonces su control de la zona.

"Ahora controlan más del 90% del territorio del enclave", denunció el miércoles Lavrov, subrayando que "ningún acuerdo prevé mantener este nudo terrorista en el territorio sirio".

"Vamos a hacer todo lo posible para ayudar al régimen sirio, a las fuerzas armadas sirias a resolver el problema de liberación de su territorio", añadió.

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