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Mural callejero con una pintada en base al famoso eslógan británico 'Keep calm and...' en Sunderland, localidad bastión del Brexit al noreste de Inglaterra, el 25 de octubre de 2016

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En el bastión del Brexit de Sunderland se aplaudió este miércoles a Theresa May cuando inició la ruptura con la Unión Europea (UE), pero también hubo reproches a unos pocos "traidores" que se manifestaron contra la salida británica.

Esta ciudad de 275.000 habitantes de la costa noreste de Inglaterra, afectada por décadas de desindustrialización, fue el epicentro de la revuelta que condujo a la victoria del Brexit en el referéndum de junio.

El 61% de sus electores se pronunció a favor de la salida de la UE, más de los que se esperaba, y el anuncio de su resultado, el primero de una ciudad aquella noche, fue percibido como un augurio.

Nueve meses después, el deseo de Sunderland de romper con Bruselas no ha perdido fuerza.

Tom Curras, que trabajó 40 años en la mina antes de que cerrase, tomaba algo en el pub The Wheat Sheaf. Votó a favor del Brexit porque quería más transparencia y rechaza la integración con los otros países europeos.

"No me parece bien que nos dominen otros países", explicó. "La UE se creó como una alianza comercial pero acabó convertida en una alianza política en la que nos dominaban", afirma.

Curras no ve por qué el Reino Unido tiene que acomodarse a los otros países europeos en las negociaciones de salida.

"No paro de oír 'si los términos son favorables'. ¿Por qué no les decimos lo que vamos a hacer? Somos nosotros los que nos vamos, tendría que ser según nuestros términos". "Deberíamos decirles que nos vamos, que vamos a comerciar con el mundo, les guste o no".

En el centro de Sunderland, un pequeño grupo de ciudadanos pro-europeos se manifiesta con banderas de la UE y eslóganes como "Los europeos son bienvenidos".

"No acepto el Brexit. Creo que es reversible", explicó uno de ellos, Paul Austin, de 72 años.

Su colega David Hardman, de 49, asesor en diseño, cree que el Brexit "consiste en ser un país pequeño y encerrado en sí mismo".

- Que se larguen a Europa -

En el Wheat Sheaf, Colin Haworth estima que los manifestantes "deberían largarse a Europa".

"¿Por qué hay gente en el centro de Sunderland agitando banderas europeas el día en que nuestra primera ministra nos saca de la UE?", se pregunta.

"Son traidores. Todos ellos son traidores. Si no les gusta vivir en Inglaterra, ¿por qué diablos no se meten en el túnel, se largan a Europa y viven ahí?", afirma, irritado.

El constructor automovilístico japonés Nissan salvó a Sunderland del colapso económico tras el cierre de minas y astilleros al abrir aquí la mayor fábrica británica de autos.

Más de 7.000 empleados ensamblarán medio millón de vehículos este año en la fábrica, de los que la mitad serán exportados al resto de la UE.

El director de Nissan, Carlos Ghosn, visitó a May en octubre buscando garantías de que el Brexit no traerá aranceles ni perjudicará al sector.

"No estoy seguro de lo que va a pasar, porque (Nissan) emplea a un montón de gente por aquí. Espero que siga igual", dijo otro cliente del Wheatsheaf, Wayne Teller.

Sunderland es un feudo del Partido Laborista, pero la conservadora May se ha ganado la estima de la gente.

"Ha superado mis expectativas", dijo Curras. "Aunque estaba en contra del Brexit, una vez la gente votó por ella, se aseguró de que se cumplieran sus deseos, que es para lo que está, así que la admiro por ello", apostilló.

AFP