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Decenas de miles de peregrinos reunidos en Irak a pesar del coronavirus

Numerosos iraquíes desfilan el 21 de marzo de 2020 en Nasiriya (sur) para conmemorar una importante figura del islam chiita desafiando el toque de queda impuesto por las autoridades para frenar la propagación del nuevo coronavirus afp_tickers
Este contenido fue publicado el 21 marzo 2020 - 14:51
(AFP)

Decenas de miles de iraquíes se reunieron el sábado en Bagdad en peregrinación para conmemorar una importante figura del islam chiita, desafiando el toque de queda impuesto por las autoridades para frenar la propagación del nuevo coronavirus.

En Bagdad, la segunda capital más poblada del mundo árabe con 10 millones de habitantes, los peregrinos convergieron hacia el mausoleo dorado del imán Kazem --el séptimo de los doce imanes de los chiitas duodecimanos--, a orillas del Tigris.

Desde hace varios días, iraquíes a pie, montados en camellos o a caballo, caminaban hacia el barrio santo de Kazimiya (norte), donde se encuentra el mausoleo.

El sábado, día de la peregrinación, se encontraban allí decenas de miles de personas "procedentes de Bagdad y de otras provincias de Irak", dijo a la AFP una fuente entre las autoridades encargadas del lugar sagrado.

"Es el primer año en que hay tan pocos peregrinos y por primera vez no hay extranjeros", añadió.

Cada año millones de chiitas iraníes vienen a Irak para las diferentes peregrinaciones chiitas.

Hace un mes, Irak prohibió los viajes desde y hacia Irán, uno de los países más afectados del mundo por la epidemia del COVID-19, con más de 1.500 muertos.

Para la peregrinación del imán Kazem, los fieles sólo han podido cruzar este año el muro que rodea del lugar santo, "sin poder entrar en el mausoleo aunque algunos peregrinos lo intentaron, en vano", declaró el responsable a la AFP.

En Nasiriya, una ciudad del sur chiita y tribal, centenares de peregrinos transportaron en medio de una muchedumbre compacta un ataúd simbólico para conmemorar el martirio del imán Kazem, muerto envenenado en prisión por el califa Harun Al Rashid en 799.

Irak, cuyo sistema de salud sufre una gran escasez de personal, medicamentos y hospitales, cerró todos los lugares sagrados y el gran ayatolá Ali Sistani prohibió las oraciones colectivas.

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