Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

La Policía detiene a un hombre durante unos disturbios en Baltimore, el 2 de septiembre de 2015, en el marco de tensiones raciales por la muerte de un joven negro durante su arresto en esa ciudad de EEUU

(afp_tickers)

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) denunció este viernes el "racismo estructural" de la policía y el sistema de justicia contra negros en Estados Unidos, y llamó a profundizar las investigaciones independientes contra los acusados de abusos.

"No hay duda (...) que hay un racismo estructural en la vigilancia policial y en el sistema de justicia criminal", dijo la presidenta de la CIDH, Rose-Marie Antoine, durante el 156 periodo de sesiones del ente regional.

Las actitudes racistas son "evidentes", afirmó Antoine, señalando el 'perfil racial', es decir, la decisión policial de seleccionar mayoritariamente a la comunidad negra o hispana como objeto de sus investigaciones, y un bajo número de investigaciones profundas sobre los abusos.

Aunque los departamentos de policía han realizado avances, con mejor entrenamiento o instalando cámaras en los uniformes, las imputaciones de responsables "es la cosa más importante que Estados Unidos debe hacer (...) para detener lo que realmente es un encubrimiento", señaló.

En una visita de la CIDH en septiembre por los estados Florida, Luisiana y Misuri, "no pudimos encontrar un único caso de condena" contra policías acusados de crímenes, añadió.

La audiencia en la sede de la CIDH en Washington estuvo centrada en el uso excesivo de la fuerza policial contra afrodescendientes, en tiempos que Estados Unidos atraviesa un revivir de las tensiones raciales tras las sensacionales muertes de varios jóvenes hombres negros a manos de uniformados blancos.

Son "problemas muy reales, reconoció el embajador estadounidense ante la OEA, Michael Fitzpatrick, prometiendo que el gobierno federal está "tomando los pasos para abordarlos de una manera constructiva en consistencia con nuestras obligaciones de derechos humanos".

Medio siglo después de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, "reconocemos las dificultades que aun enfrentamos en ciudades a lo largo del país", señaló la directora sobre Raza e Inclusión Social del Departamento de Estado, Zakiya Carr Johnson.

"Cuando pierdes a un hijo por la violencia policial se rompe el contrato social", dijo durante la audiencia la activista Collette Flanagan, cuyo hijo fue baleado siete veces por policías en Dallas (sur).

Funcionarios estadounidenses resaltaron iniciativas como "My Brother's Keeper" (El Guardián de mi Hermano), que ofrece oportunidades a adolescentes negros, o los esfuerzos para promover la confianza entre los cuerpos policiales y las comunidades en las que operan.

"El miedo a la opresión y una vigilancia policía discriminatoria es tan debilitante para la comunidad como el miedo al crimen", dijo Deborah Spence, de la "Oficina de Policías" del Departamento de Justicia.

rsr/hov

La policía estadounidense intervino este miércoles frente a un tribunal de Baltimore, donde tuvo lugar la primera audiencia penal de seis policías acusados de la muerte de un joven negro en abril, un episodio que desencadenó violentos disturbios en esta ciudad del este de Estados Unidos.

Una persona fue detenida, indicó la policía local en su cuenta de Twitter. Las autoridades pidieron a los otros "50 a 75" manifestantes que se "mantengan en la acera" y no obstaculicen la circulación.

Esta audiencia preliminar, que tiene lugar cinco meses después de la muerte de Freddie Gray, permitirá al juez examinar los recursos presentados por los abogados de los policías contra los cargos en su contra. El proceso propiamente dicho de los seis policías, tres blancos y tres negros, se iniciará el mes próximo.

Freddie Gray fue víctima de una herida grave en las vértebras cervicales el 12 de abril durante su traslado -boca abajo con las manos y pies atados- en un furgón policial en Baltimore. Falleció una semana después de su violenta detención.

Este arresto fue calificado de "homicidio" por la fiscal del estado de Maryland. La muerte del joven desencadenó una ola de manifestaciones, a veces violentas, que denunciaron el racismo y las brutalidades policiales.

Un jurado popular mantuvo todas las acusaciones contra los policías, entre ellas una de asesinato y cuatro de homicidio involuntario, y agregó a cada uno de los agentes la acusación de "poner en peligro la vida de otros".

El caso de Freddie Gray se sumó a otros similares de brutalidad policial que le costaron la vida a otros jóvenes negros desde el verano de 2014, el primero de los cuales fue el de Michael Brown en Ferguson (Misuri, en el centro de EEUU).

AFP