Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

La senadora opositora filipina Leila de Lima saluda a sus partidarios tras comparecer ante un tribunal en Muntinlupa City el 24 de febrero de 2017

(afp_tickers)

La principal opositora a la sangrienta guerra contra la droga del presidente filipino, Rodrigo Duterte, fue detenida este viernes, acusada de narcotráfico, pero prometió seguir luchando contra el "sociópata asesino en serie".

En una declaración a la prensa poco antes de entregarse a la policía, la senadora Leila de Lima dijo ser inocente de las acusaciones de narcotráfico que pesan en su contra y que pueden costarle una cadena perpetua.

Prometió seguir manifestándose contra la "opresión" del Gobierno.

"Como vengo diciendo desde hace tiempo, soy inocente. No son ciertos los cargos de que me beneficié del narcotráfico, de que recibí dinero y protegí a narcotraficantes", declaró la senadora, que había pernoctado en el Senado, donde se había refugiado el jueves por la noche para evitar ser detenida por la policía.

Esta semana, la también abogada calificó al presidente Duterte de "sociópata asesino en serie" y llamó a los filipinos a levantarse contra su guerra antidrogas, que ha dejado más de 6.500 muertos desde su llegada al poder hace ocho meses.

De Lima, acusada de orquestar una red de tráfico de drogas cuando era secretaria de Justicia durante la anterior administración de Benigno Aquino, se entregó este viernes por la mañana y fue llevada a un centro de detención para celebridades, austero pero más confortable que las habituales prisiones.

"No tengo intención de huir ni de esconderme. Me enfrentaré a todos esos cargos", dijo De Lima después de que el tribunal de Manila emitiera la orden de detención.

La abogada, de 57 años, pasó casi una década tratando de vincular al actual presidente con escuadrones de la muerte supuestamente responsables de miles de asesinatos.

- "La gente tiene miedo" -

De Lima, perteneciente al Partido Liberal, que gobernó durante seis años con Aquino, calificó su detención de "venganza puramente política" y "basada en cargos fabricados".

"La verdad terminará por salir a la luz llegado el momento", dijo la legisladoras minutos antes de ser detenida.

"No lograrán impedir que luche por la verdad y la justicia, contra los asesinatos cotidianos y la opresión del régimen de Duterte", lanzó.

La vicepresidenta Leni Robredo, miembro del Partido Liberal, de De Lima, y elegida en una elección distinta de la de Duterte, dijo que esta detención supone un "acoso político".

El propio Partido Liberal mostró su preocupación por la seguridad física de De Lima, recordando que otro político, Rolando Espinosa, murió en su celda el pasado noviembre, tras ser detenido igualmente por tráfico de drogas.

Duterte, de 71 años, ganó las elecciones con la promesa de erradicar las drogas del archipiélago y declaró una guerra sin cuartel a los traficantes.

"La voy a destruir públicamente", había advertido Duterte al lanzar una campaña contra De Lima, a la que acusa de tráfico de drogas, difundiendo además detalles sobre su vida sexual.

La policía anunció que en el marco de las operaciones antidroga, ha matado a 2.555 personas, y otras 4.000 murieron en circunstancias inexplicadas, según las cifras oficiales.

Amnistía Internacional ha acusado a la policía de abuso sistemático de los derechos humanos, en particular de asesinar a gente desarmada, montar pruebas inexistentes, pagar a terceros para asesinar a sospechosos y robar a las víctimas.

"La detención de De Lima es una clara tentativa del Gobierno filipino de hacer callar las críticas contra el presidente Duterte y para desviar la atención de las graves violaciones de los derechos humanos en la 'guerra contra las drogas'", indicó Amnistía.

"La gente tiene miedo", dijo por su parte el padre Robert Reyes, un sacerdote que permaneció toda la noche con la senadora. "Si el Gobierno puede detener a una persona tan poderosa, ¿qué pasa con la gente común?", se preguntó.

AFP