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Sede de la agencia calificadora Standard and Poor's en Nueva York, el 18 de setiembre de 2012.

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La calificación de la deuda soberana de Brasil fue rebajada este miércoles otro peldaño dentro de la categoría especulativa de Standard and Poor's, en medio de una profunda recesión y crisis política.

La agencia informó en un comunicado que la deuda en divisa extranjera cayó un escalón, a BB de BB+, y en moneda local también a BB de BBB-, dos escalones. Ambas notas cuentan con una perspectiva negativa, que estima en 30% la posibilidad de que sean rebajadas nuevamente.

"Los desafíos políticos y económicos que encara Brasil siguen siendo considerables. Esperamos ahora un proceso de ajuste más prolongado, una corrección más lenta de la política fiscal, así como otro año de profunda contracción económica", evaluó SP.

Esta es la segunda rebaja que la agencia hace en seis meses, luego que en septiembre retirara el sello de buen pagador (grado de inversión) a la séptima economía del mundo.

Otra calificadora, la británica Fitch, también colocó la deuda de Brasil en la categoría "basura" en diciembre.

Estas rebajas son peligrosas para la frágil economía brasileña porque grandes fondos de capital no pueden invertir en países cuya deuda soberana es considerada especulativa por dos o más agencias.

Sólo la calificadora Moody's mantiene el grado de inversión de Brasil, país que en agosto acogerá los Juegos Olímpicos y que cerró el año pasado con la inflación más alta desde 2002, 10,67%, entró oficialmente en recesión tras cuatro años de enfriamiento de su economía y vio cómo aumentaba el desempleo tras un largo período en mínimos históricos.

El gobierno estima que el PIB retrocedió 3,1% en 2015, mientras que SP proyecta una caída de 3,6%. Para la agencia, este año cerrará en -3%, inferior a la estimativa del Fondo Monetario Internacional (FMI) (-3,5%) y en 2017 en 1%.

La evaluación "no altera la perspectiva de recuperación de la economía brasileña en el mediano plazo", dijo en un comunicado el ministerio de Hacienda.

Añade que está "convencido de que la revisión de la nota de Brasil es temporal y será revertida tan pronto los resultados de las medidas en curso comiencen a producir efectos en la economía, llevando al reequilibrio fiscal y a la recuperación del crecimiento".

"El gobierno federal continúa trabajando para alcanzar el reequilibrio fiscal y construir las bases para retomar el crecimiento. A pesar del escenario actual de contracción económica, el país mantiene su capacidad plena de honrar sus compromisos y cumplir con sus obligaciones", dice el comunicado.

- Impacto político -

SP subrayó la incapacidad del gobierno en llevar adelante en el Congreso un programa de ajuste para ordenar las cuentas públicas, un fracaso que incluso costó la salida del anterior ministro de Hacienda, Joaquim Levy.

A eso se le suma el proceso de juicio político que encara la presidenta Dilma Rousseff, aún en una etapa inicial.

"A pesar de los esfuerzos del gobierno para reformar la tabla estructural, como en las pensiones, esperamos que el ambiente político después de concluido el proceso de impeachment limite también la viabilidad de las reformas, independientemente de quién sea presidente".

Rousseff, en el poder desde 2011 y con bajísimos niveles de popularidad, pidió hace dos semanas la colaboración del Congreso para paliar la crisis económica, después de un 2015 plagado de enfrentamientos, incluso con sus aliados.

El gobierno pretende reformar el sistema de seguridad social, recortar el gasto público e impulsa un impopular impuesto a las transacciones financieras para borrar el rojo de las cuentas públicas, que enfrenta las mayores resistencias.

Hacienda destacó en el comunicado "los logros obtenidos" con reducción del gasto y recuperación de los ingresos.

Pero SP no se mostró convencido de que logrará las reformas necesarias para salir de la crisis y pronostica una deuda pública en torno al 60% del PIB.

La revisión de la meta fiscal de 0,5% del PIB para 2016 representa otro problema para SP. "Percibimos menos certidumbre dentro del gabinete en política fiscal. Esperamos ahora que el déficit general del gobierno sea en promedio de un 8% del PIB en 2016 y 2017 antes de caer a 5% en 2018", indicó.

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AFP