Dinamarca aprobó este miércoles la construcción en su territorio de parte del Nord Stream 2, eliminando así el último escollo para finalizar el controvertido gasoducto que abastecerá a Europa con gas ruso a través del Báltico.

"La Agencia danesa de energía autorizó a Nord Stream 2 a instalar un tramo de tubería (...) en la plataforma continental danesa al sureste de Bornholm, en el mar Báltico", anunció en un comunicado.

Con más del 80% ya construido y una inversión por diez mil millones de euros (11.100 millones de dólares al cambio actual), la mitad del cual fue financiado por el gigante ruso Gazprom, el gasoducto permitirá duplicar el suministro de gas a Alemania, en particular.

Para sus detractores europeos y Estados Unidos, la puesta en funcionamiento de este conducto aumentará la dependencia de los europeos respecto al gas ruso, fortaleciendo la influencia de Moscú y debilitando a Ucrania, aliada de los países occidentales, a través de cuyo territorio transita gran parte del gas ruso.

Copenhague "autoriza la construcción de tramos de gasoductos --u oleoductos-- exigiendo el respeto de los recursos naturales y del medio ambiente", señaló la Agencia de energía en su comunicado.

Se habían propuesto y rechazado varios trayectos, pero la ruta del sureste fue finalmente la elegida, puesto que "presenta menos riesgo de impacto medioambiental y de seguridad", añadió.

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