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El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, durante el Congreso del Partido Popular Europeo (PPE), en la localidad maltesa de San Julián, cerca de La Valeta, el 30 de marzo de 2017

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Los dirigentes democristianos europeos advirtieron este jueves contra la tentación populista que, según ellos, no resolverá los problemas actuales y prometieron movilizarse para combatirla 24 horas después del inicio del Brexit.

"Debemos desafiar a los populistas, debemos decir alto y claro que son lo contrario del patriotismo moderno", afirmó el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ante los delegados del Congreso del Partido Popular Europeo (PPE), principal federación de partidos de derecha en la Unión Europea (UE), reunidos miércoles y jueves en Malta.

"Jamás en la historia un partido populista trajo ningún beneficio a su pueblo cuando llegó al poder", añadió el presidente español, Mariano Rajoy.

Concentrados en un gran hotel de La Valeta, la familia democristiana europea se mostró preocupada por el auge del nacionalismo y los populismos, tanto de derecha como de izquierda.

"Nuestras sociedades, democracias y economías abiertas en el seno de la Unión Europea están amenazadas por quienes sienten nostalgia de un nacionalismo dañino para nuestra prosperidad y nuestro valores", indica un documento adoptado por el PPE en Malta, un día después de que Reino Unido iniciara la cuenta atrás para abandonar la UE.

Los soberanistas dan crédito a la idea de que "la UE y Bruselas exigen una reducción del patriotismo", explicó Tusk, como ya hicieron, por ejemplo, durante la campaña a favor del 'sí' en el referéndum sobre el Brexit.

Pero ésta es "una visión al mismo tiempo estúpida y peligrosa", insistió en su discurso el jueves. "Nuestra misión debería ser hacer comprender a los europeos que es exactamente lo contrario", continuó.

"Propongo que nos pongamos manos a la obra, porque, si no, los populistas seguirán avanzando", lanzó por su parte el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, añadiendo que había "decidido no enfadar más a la gente" con demasiada legislación comunitaria.

"Aún no hemos escuchado a la gente como deberíamos haberlo hecho y hemos provocado su cólera", reconoció el primer ministro irlandés, Enda Kenny.

Su homólogo húngaro, Viktor Orban, acostumbrado a los discursos antiinmigración, fue mucho más directo.

"El lenguaje políticamente correcto es incapaz de identificar el verdadero peligro que representa la inmigración, caballo de Troya del terrorismo", afirmó, denunciando la ceguera de los dirigentes de izquierda europeos que hacen el juego a los populistas.

"La izquierda quiere dejar entrar a millones de musulmanes (...) Eso sería fatal, perderíamos nuestra identidad cristiana", aseguró Orban.

Otros dirigentes, como la canciller alemana, Angela Merkel, redundaron en los valores cristianos. "Debemos preguntarnos cuál es nuestra identidad. Nosotros en el PPE compartimos valores de libertad, justicia y solidaridad, pero también somos cristianos", declaró.

AFP