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Un manifestante pide la liberación de Liu Xia, esposa del fallecido premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo, con un cartel con un dibujo de ambos el 15 de julio de 2017 en Hong Kong

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Las cenizas del premio Nobel de la Paz y disidente chino Liu Xiaobo fueron esparcidas en el mar este sábado, horas después de que fuera incinerado, tras una discreta ceremonia en presencia de su viuda, cuyo futuro sigue siendo incierto.

Las autoridades divulgaron un vídeo en el que se ve a su esposa, Liu Xia, y a otros personas sumergiendo en el agua una urna blanca, dos días después del fallecimiento a causa de un cáncer del opositor de 61 años, figura de la lucha por la democracia en China.

Los restos del disidente habían sido cremados en la madrugada de estesábado y lejos de la mirada de los medios en Shenyang (noreste de China), donde Liu Xiaobo se encontraba hospitalizado hasta su fallecimiento el jueves.

"Las autoridades temen que si alguien tan emblemático como Liu Xiaobo tiene una tumba, ésta se convierta en un lugar" de peregrinación para sus simpatizantes, declaró a la AFP Ye Du, un disidente próximo a la familia. "No podían autorizar que fuera enterrado", subrayó.

"En China, no encontraremos ningún lugar para conmemorar a Liu Xiaobo", lamentó por su parte Hu Jia, militante y amigo de la pareja.

Pero su hermano mayor, Liu Xiaoguang, defendió esta opción este sábado por la tarde en una rueda de prensa. Defendió el "sistema socialista", agradeció a las autoridades su "humanidad" y afirmó que habían actuado en función "de la voluntad de los miembros de la familia".

- Su mujer, ¿libre? -

La sinceridad de estas palabras no puede verificarse, pues las autoridades han ejercido desde el principio el control sobre las informaciones que atañían a Liu y el acceso a su entorno. La prensa no puedo interrogar al hermano del disidente cuando terminó su declaración.

El artista y disidente chino Ai Weiwei, que vive en Berlín, tuiteó una foto del funeral, que tildó de "repugnante" y de una "violación" del respeto debido a los muertos.

Liu Xiaobo, escritor y profesor, fue condenado en 2009 a 11 años de reclusión por "subversión" tras haber reclamado reformas democráticas.

Es uno de los autores de un osado manifiesto, la Carta 08, que pedía elecciones libres.

En 2010, fue galardonado con el premio Nobel de la Paz.

A finales de mayo, obtuvo liberación condicional y fue hospitalizado por un cáncer que se le había diagnosticado. Falleció el jueves, sin que el régimen le hubiera dejado recibir tratamiento en el extranjero, como solicitaron sus apoyos.

En Hong Kong, varios miles de personas marcharon este sábado por la noche, con velas en la mano, para rendir homenaje a Liu.

Tras la muerte del disidente, las miradas se vuelven ahora hacia su mujer, Liu Xia, en arresto domiciliario desde 2010. La expoetisa y fotógrafa fue autorizada a visitar a su esposo en el hospital antes de su fallecimiento, pero sus contactos con el mundo exterior son muy limitados.

Estados Unidos y la Unión Europea instaron a Pekín a liberarla y a dejarla salir del país si así lo desea.

- "Profundamente preocupado" -

"Hasta donde yo sé, la señora Liu Xia es libre", afirmó este sábado Zhang Qingyang, responsable de la municipalidad de Shenyang, sin aportar más precisiones.

Esa declaración fue cuestionada por sus allegados, que siguen sin estar en contacto con Liu Xia.

"Es preferible para ella que no reciba demasiadas solicitaciones exteriores durante este período de duelo. Es el deseo de la familia", añadió el responsable a los periodistas.

"El mundo debe movilizarse para salvarla y rápidamente", dijo el viernes el abogado de Liu Xiaobo en Estados Unidos, Jared Genser. "Ella merece vivir el resto de sus días fuera de China (...) en paz y tranquilidad", afirmó.

El comité Nobel noruego se declaró el viernes "profundamente preocupado" por Liu Xia y exhortó al gobierno chino que la dejara salir del país.

Las condiciones del fallecimiento de Liu fueron criticadas por varios países que habían pedido a Pekín que pudiera ser tratado en el extranjero.

El gobierno chino protestó de manera oficial ante Estados Unidos, Alemania, Francia y Naciones Unidas, alegando que eran injerencias en los asuntos internos del país.

AFP