AFP internacional

El Capitolio de Washington DC, sede del Congreso, el 4 de mayo de 2017

(afp_tickers)

Donald Trump sacó a Estados Unidos del Acuerdo de París por decisión propia, pero ahora tendrá que enfrentar a un Congreso dividido para llevar adelante sus reformas en materia de salud, impuestos y presupuesto, todo en medio de una investigación sobre sus relaciones con Rusia.

Los parlamentarios regresan el lunes a Washington, donde ese novato político que es Trump ha demostrado en estos cuatro meses que no tiene un control total sobre los congresistas del partido Republicano, que ostenta la mayoría en las dos cámaras.

Trump, que había prometido terminar con el caos político en Washington, no ha podido hacer que se apruebe una sola de sus reformas. Solo ha podido emitir decisiones ejecutivas, como retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París. Hasta su decreto migratorio fue bloqueado por una corte de justicia.

El presidente tiene ahora solo siete semanas entre la reanudación de las sesiones parlamentarias este lunes y las vacaciones de verano al final de julio para que se aprueben sus proyectos emblemáticos, como la eliminación y sustitución del 'Obamacare' por otro sistema de salud, impuestos más bajos y un presupuesto más austero.

Un proyecto para reemplazar el 'Obamacare' ya fue aprobado de forma ajustada por la Cámara de Representantes, y ahora el Senado, que está trabajando en su propia versión, debe aprobarlo.

El líder de la mayoría republicana en el Senado, donde los republicanos cuentan con 52 escaños y los demócratas con 48, Mitch McConnell, ya dijo que será difícil para el Senado aprobar ese texto tal como llegó de la cámara de Representantes.

Si fuese aprobado, el número de personas sin cobertura médica en Estados Unidos llegaría a 51 millones en 2026, contra 28 si se mantuviese el 'Obamacare', según advirtió la Oficina de Presupuesto del Congreso a finales de mayo.

Sin embargo el número dos del Senado, John Cornyn, advirtió en un programa de radio que el "Trumpcare" estaría listo "a finales de julio, como mucho".

En cuanto a la reforma tributaria, que es muy favorable para las grandes empresas, Trump aseguró que está muy avanzada en el Congreso.

Sin embargo, la líder de la minoría demócrata en la Cámara Baja, Nancy Pelosi, aseguró que esa ley "ni siquiera existía".

El presidente tampoco ha logrado imponer un programa de financiamiento para la construcción de un muro en la frontera con México, una de las promesas más emblemáticas de su campaña.

Finalmente deberá someter a votación en un congreso dividido su proyecto de ley para el ejercicio del año fiscal, que comienza en octubre de 2017, y en el cual se pregona mucha austeridad.

Aunque ese proyecto seguramente no será aprobado sin modificaciones importantes, ya han sonado las alarmas por los drásticos recortes que propone en materias como las ayudas sociales y la diplomacia y un aumento en gastos de defensa.

Todo esto, además, con el fantasma de las investigaciones de la trama rusa sobre su cabeza.

AFP

 AFP internacional