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Jean-Claude Juncker, durante la rueda de prensa que ofreció este viernes 10 de marzo en Bruselas, al término de la cumbre de la UE

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La idea de una UE a 27 con diferentes niveles de integración, defendida por las grandes economías europeas, inquieta en los países del Este, pese a que el presidente del Ejecutivo comunitario aseguró este viernes que no creará "un nuevo telón de acero".

"Observé, con sorpresa, que algunos compañeros ven esto como la introducción de una nueva línea de división, como un nuevo telón de acero entre el Este y el Oeste. Esta no es la intención", apuntó Jean-Claude Juncker, tras una reunión consagrada al futuro del bloque.

El encuentro de mandatarios, sin su homóloga británica, puso de manifiesto sus diferencias ante la necesidad de dar un nuevo impulso a un bloque que empieza a recuperarse del 'crash' financiero de 2008, pero todavía debilitado por la crisis migratoria y los atentados yihadistas de los últimos años.

La división se articula en torno a este concepto de Europa a "varias velocidades", que para muchos ya existe en el caso del euro o del espacio de libre circulación Schengen, y que el presidente de la Comisión Europea incluyó entre sus cincos escenarios para un futuro a 27.

Las cuatro principales economías de la zona euro -Alemania, Francia, Italia y España- la apoyan, ya que, ante la imposibilidad de Europa de "tomar decisiones en el momento correcto", debe existir la posibilidad para algunos países de "avanzar más rápido", en palabras del mandatario francés, François Hollande.

Esta opción inquieta especialmente a los países del grupo de Visegrado (Polonia, Hungría, República Checa y Hungría), que temen convertirse en miembros de segunda, tras permanecer décadas en la órbita soviética antes de formar parte del proyecto europeo.

"No estamos de acuerdo con una discusión sobre una Europa a varias velocidades", dijo la primera ministra polaca, Beata Szydlo, para quien esta opción pondría en peligro la "integridad de "la propia UE".

- Preservar 'la unidad a 27' -

Mantener la unidad de los 27 durante el proceso de reflexión sobre el futuro de la UE y durante las negociaciones de divorcio con Reino Unido será la principal tarea del polaco Donald Tusk en su nuevo mandato como presidente del Consejo Europeo hasta noviembre de 2019.

Aunque la tarea no parece fácil en el caso de Polonia, que intentó frenar su renovación y que, al no conseguirlo, tensó la reunión de mandatarios del jueves, llegando incluso a denunciar un supuesto "'diktat' de Berlín".

"Lo que pasó ayer no debe ser la situación permanente de la UE, que un país boicotee todo nuestro trabajo por una cuestión de política nacional. Es una reacción pueril", lamentó el primer ministro luxemburgués, Xavier Bettel, para quien "Polonia entrará en razón".

Para los mandatarios europeos, la continuidad de Tusk era una señal de "estabilidad", pero Varsovia se oponía de plano, al acusar a su ex primer ministro entre 2007 y 2014 de "violar brutalmente" su neutralidad como presidente del Consejo e inmiscuirse en la política nacional.

Después de expresar la víspera su intención de "mejorar la UE" con "todos" los países, Tusk intentó este viernes conciliar todas las sensibilidades. "Nuestro principal objetivo debería ser reforzar nuestra confianza mutua y la unidad a 27", aseguró tras la reunión.

- 'Unidos en la diversidad' -

El resultado de este proceso de reflexión se verá el próximo 25 de marzo en la cumbre extraordinaria de Roma, con motivo del 60º aniversario del proyecto europeo.

El "lema" debe ser que "estamos unidos, pero unidos en la diversidad", dijo la canciller alemana, Angela Merkel, para quien este mensaje estuvo presente a lo largo de "los seis últimos decenios", es decir desde el inicio de una unión construida sobre los escombros de la Segunda Guerra Mundial.

La decisión de los británicos de abandonar el bloque, que Londres busca comunicar antes de fines de mes dando inicio a dos años de negociaciones con los 27, supuso un duro golpe a los cimientos de este proyecto, al que Juncker espera ver un día regresar a Reino Unido.

"No me gusta el Brexit porque me gustaría estar en el mismo barco que los británicos. Espero que llegará el día en que los británicos volverán a subirse al barco" europeo, deseó el presidente del ejecutivo comunitario.

AFP