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El expresidente de Ruanda Juvénal Habyarimana, cuyo asesinato en 1994 marcó el inicio del genocidio en su país, fotografiado el 7 de octubre de 1982 en Kigali, Ruanda

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Dos exalcaldes ruandeses serán juzgados a partir del martes en París por su supuesta participación en el genocidio ruandés de 1994 que causó 800.000 muertos, el segundo juicio en Francia por las masacres en el país africano.

Octavien Ngenzi y Tito Barahira, que niegan los hechos, están acusados de haber participado directamente en la masacre de cientos de tutsis refugiados en la iglesia de Kabarondo, una localidad del este de Ruanda, el 13 de abril de 1994.

Sobre los dos hombres, alcaldes sucesivos de la ciudad, pesan cargos de "crimen contra la humanidad", "genocidio" y "práctica masiva y sistemática de ejecuciones" para aplicar un "plan concertado con el fin de destruir" el grupo étnico tutsi.

Este juicio, que durará ocho semanas, se celebra dos años después del de Pascal Simbikangwa, un excapitán del ejército ruandés condenado a 25 años de reclusión criminal por complicidad en crímenes de genocidio.

En octubre de 2015, el caso del sacerdote Wenceslas Munyeshyaka, el primer ruandés objeto de una denuncia en Francia, fue sobreseído.

Por su parte, el presidente ruandés, Paul Kagame, que acusa a Francia de haber apoyado a los responsables del genocidio, invitó recientemente a París a que "clarificara su posición".

Actualmente, 26 casos relacionados con el genocidio ruandés de 1994 son instruidos en Francia por un grupo de investigadores y magistrados especializados en crímenes contra la humanidad. Este grupo fue constituido tras recibir múltiples denuncias contra las masacres, cuyos autores se encuentran refugiados en Francia.

- 'Un genocidio mucho más concreto' -

A diferencia del primer proceso, que abordaba los asesinatos en los retenes en la región natal del presidente hutu Juvénal Habyarimana, cuyo asesinato fue el detonante del genocidio, el caso contra los dos exalcaldes se centra en concreto en una provincia.

En Kabarondo, las masacres se perpetraron en un espacio limitado, entre el estadio de fútbol, el ayuntamiento y la plaza del mercado, y en un tiempo récord. En esta localidad cercana a la frontera con Tanzania, los asesinatos terminaron antes de finales de abril, con la llegada de la rebelión tutsi del Frente Patriótico Ruandés (FPR), actualmente en el poder. En Kigali, la capital, el genocidio acabó en julio. En total, las masacres dejaron más de 800.000 muertos, según cifras de la ONU.

"En este segundo proceso nos enfrentamos a un acto de genocidio mucho más concreto, con víctimas. Tenemos unos 50 testigos que vienen de Ruanda", declaró a la AFP Alain Gauthier, presidente del Colectivo de Demandantes Civiles para Ruanda (CPCR), una asociación que ha promovido la mayoría de investigaciones ruandesas.

Según la investigación judicial, Tito Barahira y Octavien Ngenzi, alcaldes de Kabarondo respectivamente en 1977-1986 y 1986-1994, son personajes clave de una administración que se puso al servicio de los asesinos.

"Pasivo" durante las primeras masacres, Ngenzi es presentado más tarde como alguien que "daba órdenes", igual que Barahira. Sus abogados, Philippe Meilhac y Françoise Mathe insisten en que sus clientes "niegan cualquier participación en las masacres" y destacan "las múltiples contradicciones de los testigos que los acusan".

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AFP