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La ministra de Relaciones Europeas de Francia, Marielle de Sarnez, llega al palacio del Elíseo, el 24 de mayo de 2017, para asistir a una reunión semanal de ministros

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La ministra de Relaciones Europeas de Francia, Marielle de Sarnez, objeto de una investigación preliminar sobre posibles empleos ficticios en el Parlamento Europeo, negó este martes haber cometido cualquier irregularidad y presentó una querella por denuncia calumniosa.

Este caso se suma al alboroto causado una semana antes por acusaciones a otro ministro, el titular de Cohesión Territorial, Richard Ferrand, en un momento en que el nuevo Gobierno del centrista Emmanuel Macron prepara un proyecto de ley sobre la moralización de la vida política francesa.

Sarnez es objeto de una investigación preliminar de la fiscalía de París por "abuso de confianza", a raíz de una denuncia presentada por una eurodiputada del ultraderechista Frente Nacional (FN), Sophie Montel, contra 19 de sus colegas franceses por presuntos empleos ficticios en puestos de asistente parlamentario.

La ministra anunció en Twitter haberse querellado contra esta eurodiputada por "denuncia calumniosa". También negó cualquier irregularidad. La situación de la asistente concernida "fue declarada y comprobada por el Parlamento Europeo", y su trabajo "estuvo acompañado de informes de actividades regulares y consultables", subrayó en un comunicado.

Desde su llegada a la presidencia de Francia, a principios de mes, Macron convirtió la moralización de la vida política en una prioridad.

En este contexto, la oposición ataca con insistencia a otro miembro del Gobierno, Ferrand, cuestionado entre otras cosas por una operación inmobiliaria que se remonta a 2011.

La semana pasada, el semanario satírico Le Canard Enchaîné afirmó que la esposa de Ferrand había obtenido la atribución de un mercado de alquiler de una aseguradora de la que su marido era director general.

Otra sospecha concierne a la contratación de uno de sus hijos durante algunos meses como colaborador parlamentario.

Ferrand asegura que no es "culpable de nada, ni en el plano legal ni en el plano moral". La justicia francesa, por su parte, consideró que en este momento no hay indicios que permitan abrir una investigación.

El primer ministro de Francia, Edouard Philippe, expresó su confianza, afirmando que los electores juzgarán al ministro, que es candidato a las legislativas del 11 y 18 de junio.

La campaña de las presidenciales estuvo contaminada por los escándalos, con la imputación del candidato conservador, François Fillon, en un caso de empleos ficticios en favor de su familia, y la investigación por el mismo motivo a dos asistentes europarlamentarios del FN, de Marine Le Pen.

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