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Una mujer familiar de Samer Huhu, muerto en un doble atentado suicida en Burj al-Barajneh, feudo del Hezbolá chií en el sur de Beirut, el 13 de noviembre de 2015 durante su funeral

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Líbano observó una jornada de duelo nacional este viernes después de un doble atentado que causó 44 muertos en un feudo del Hezbolá chií en el sur de Beirut, reivindicado por el grupo yihadista sunía Estado Islámico (EI).

Las dos organizaciones se combaten en la vecina Siria, desgarrada por un conflicto cada vez más complejo que se ha cobrado más de 250.000 muertos desde 2011.

El ataque del jueves en la periferia sur de la capital libanesa es el más sangriento contra un bastión del movimiento chií desde que en 2013 inició su apoyo militar en Siria al régimen de Bashar al Asad, y uno de los más mortíferos en Líbano desde el final de la guerra civil.

Centenares de personas participaron en los funerales de las víctimas, mientras que las escuelas, las universidades y centros de la administración pública permanecían cerrados.

El atentado ocurrió el jueves a última hora de la tarde, cuando dos hombres que iban a pie hicieron estallar sucesivamente sus cinturones explosivos delante de un centro comercial del barrio Burj al Barajne. El ejército dijo haber encontrado muerto a un tercer "terrorista" que no pudo detonar su bomba.

El grupo yihadista Estado Islámico (EI) reivindicó el atentado en un comunicado difundido por internet que mencionó dos ataques y un solo suicida. "Soldados del califato lograron hacer estallar una motocicleta-bomba estacionada contra un grupo de 'rafidas'", término peyorativo para designar a los chiíes, y "cuando los apóstatas corrieron al lugar, uno de los caballeros del martirio detonó su cinturón explosivo en medio del grupo", indicó EI.

La reivindicación no pudo ser autentificada pero el texto corresponde al formato habitual de las reivindicaciones del grupo extremista, que no mencionó el conflicto de Siria en su comunicado.

"Creo que existe una correlación entre esta oleada de violencia y el hecho de que el grupo (EI) se encuentra en una posición incómoda" en Siria e Irak, explicó Charlie Winter, un experto en el EI.

- 'El fin del mundo' -

"Acababa de llegar a la calle cuando se produjo la explosión. Yo mismo transporté a tres mujeres y uno de mis amigos muertos" en los ataques, dijo Zein al Abdin Jadam a una televisión local. "Cuando la segunda explosión tuvo lugar, creí que era el fin del mundo", contó otro testigo, que no quiso dar su nombre.

Según la prensa libanesa, una de las víctimas del atentado, Adel Tarmus, pagó con su vida al impedir que el supuesto tercer kamikaze entrara en un lugar de culto chií.

Entre julio de 2013 y febrero de 2014, hubo nueve atentados contra feudos del Hezbolá o en regiones fieles al movimiento, la mayoría de ellos reivindicados por grupos yihadistas que actuaban en represalia por la decisión del Hezbolá de mandar a miles de combatientes en apoyo de Asad.

Hace menos de un mes, el líder del Hezbolá, Hasan Nasralá, volvió a defender su implicación en Siria, que calificó de "batalla esencial y decisiva".

"Sin la perseverancia en el terreno frente a Daesh y sus aliados, ¿qué sería hoy de la región en Irak, en Siria y en Líbano", declaró, empleando el acrónimo en árabe de EI, que ocupa la mitad del territorio sirio.

El líder del movimiento chií reconoció que el combate en Siria "puede ser largo", pero recalcó que es necesario para "proteger" la región.

Según el último balance de la oenegé Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), 971 miembros del Hezbolá murieron en Siria.

AFP