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Mujeres iraníes chiitas rezan en la gran mezquita en Teherán el 27 de junio de 2016

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Miles de iraníes se congregan en las mezquitas esta semana, en uno de los momentos más sagrados del año, para rezar por el perdón y pedir ayuda a Alá para pacificar una región desestabilizada por las guerras.

El 'Laylat al Gadr' ("Noche del Destino") marca el momento en que Alá transmite los versos al profeta Mahoma que se convertirán luego en el libro sagrado del islam, el Corán.

Los musulmanes creen que en esta noche de Gadr las puertas del paraíso están abiertas y que tienen más posibilidades de ser escuchados. Según el Corán, la noche de Gadr vale más que 1.000 meses para obtener una acción positiva.

Los fieles chiitas recitan entonces una larga oración de casi dos horas que contiene 1.000 nombres y atributos de Dios. Luego se colocan el Corán encima de la cabeza y repiten el nombre de Dios, del Profeta y de sus sucesores.

Si los fieles rezan tradicionalmente para conservar la salud y tener una mejor vida, este año también piden que llegue la paz en la región, fustigada por los conflictos.

"Hemos venido a rezar para todos los combatientes del islam. Si Dios lo quiere, Dáesh [acrónimo en árabe del grupo Estado Islámico] desaparecerá", pronostica Isa Eftejari, de 53 años.

Este grupo extremista sunita no actúa directamente en Irán, pero Teherán ayuda al gobierno iraquí y al régimen sirio a recuperar los territorios controlados por el EI en ambos países.

Isa Eftejari es uno de los miles de files que rezaron en la mezquita de Tajrish, en el norte de Teherán, en un ambiente festivo.

El Laylat al Gadr congrega a gente de todas las clases sociales: chicas jóvenes en vaqueros y el pelo teñido escondido en sus fulares aparecen junto a mujeres vestidas con el chador negro tradicional.

En familia o con amigos, la gente está sentada en el patio de la mezquita comiendo, tomando té con dátiles, mientras los niños duermen en los brazos de sus padres y los altavoces difunden los versos del Corán.

"Rezo por todos los enfermos y para que todo el mundo esté sano y salvo (...) Espero que mi país será grande y noble", afirma Asal, una joven iraní de 13 años, que participa con sus padres en la ceremonia.

- Luchar contra el fanatismo -

El hoyatoleslam Mohamad Peikari, que dirige una escuela religiosa, afirma rezar para que el "fanatismo" desaparezca de la región.

"Rezamos para todo el mundo, pero el deseo más importante es que la gente se aleje del fanatismo", declaró a la AFP.

"Lo que es muy importante para los musulmanes chiitas en estas noches (...) es adquirir conocimientos. Decimos que los ignorantes y los obsesionados no son aceptados por Dios. La razón tiene que ser el centro de la religión", recuerda.

"Por eso nosotros nos oponemos a los grupos extremistas, porque el que defiende una causa con la razón no utiliza la fuerza", concluye el religioso.

La ceremonia de Gadr dura tres noches porque el momento exacto de las revelación de las palabras de Dios se desconoce. La segunda noche es especialmente importante porque corresponde al "martirio" del imán Alí, considerado por los chiitas como el primer sucesor del profeta Mahoma. Para los sunitas en cambio Alí es el cuarto sucesor.

Es este desacuerdo el que provocó la división entre chiitas y sunitas hace 13 siglos y que ha acabado desatando las tensiones entre el Irán chiita y la Arabia Saudita sunita. Las dos potencias se acusan mutuamente de agravar los conflictos, en especial en Siria y en Yemen.

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AFP