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Una imagen del 5 de julio de 2017 y difundida por la Presidencia de Filipinas un día después muestra al mandatario del país, Rodrigo Duterte, pronunciando un discurso en la localidad filipina de Hagonoy

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El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, amenazó con comerse vivos a los islamistas responsables de haber secuestrado y decapitado a rehenes vietnamitas en el sur del archipiélago.

La furiosa reacción del mandatario se produjo tras el descubrimiento la víspera por soldados filipinos de los restos decapitados de dos rehenes que junto a otros cuatro marinos vietnamitas habían sido secuestrados en noviembre en la región de Mindanao.

"Me voy a comer su hígado si eso es lo que quieren. Denme sal y vinagre y lo haré frente a vosotros", dijo Duterte en un discurso ante responsables locales. "Yo como de todo. No soy difícil. Como hasta lo que no se puede tragar".

Y blandiendo un teléfono móvil con una foto de los marinos vietnamitas decapitados, Duterte maldijo a los yihadistas: "¿Acaso vamos a dejarnos esclavizar por esta gente? Hijos de p...".

El presidente filipino había ordenado el año pasado una ofensiva contra el grupo Abu Sayyaf y otras formaciones islamistas.

Las tropas filipinas hallaron los restos de los dos rehenes la mañana del miércoles en la isla de Basilán, bastión del grupo Abu Sayyaf.

Inicialmente Abu Sayyaf era una difusa agrupación creada en los años 90 con medios suministrados por la red islamista Al Qaida de Osama Bin Laden. Luego se dividió en distintas facciones, entre ellas al pillaje y los secuestros.

Una facción rindió pleitesía al grupo yihadista Estado Islámico (EI) y algunos de sus miembros mantienen el control de varios sectores de Marawi, la ciudad musulmana más importante de este país mayoritariamente católico.

Algunos rebeldes siguen ocupando partes de esa ciudad, a pesar de la ofensiva respaldada por Estados Unidos, en la que han muerto 460 personas y otras 400.000 han sido desplazadas desde su inicio en mayo.

Los dos vietnamitas habían sido secuestrados en noviembre junto a otros cuatro de la misma nacionalidad, miembros de la tripulación de un barco que fue abordado por rebeldes frente a la costa de Mindanao

Abu Sayyaf acostumbra a decapitar a sus rehenes si no les pagan el rescate exigido. El alemán Juergen Kantner, de 70 años, fue decapitado en febrero tras rechazarse la exigencia de un rescate de 600.000 dólares demandados por sus captores. El año pasado, los islamistas filipinos decapitaron a dos canadienses.

AFP