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El presidente de Ecuador, Rafael Correa, el 11 de junio de 2015, en el Bruselas

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Ecuador está revisando su millonaria política de subsidios, pero solo afectando a "los ricos y grandes industrias", ante la caída del petróleo, su principal producto de exportación, y la pérdida de competitividad por la apreciación del dólar, que adoptó hace 15 años.

El presidente socialista Rafael Correa decretó en las últimas semanas la eliminación del subsidio a los combustibles al sector industrial, y se comprometió a revisar el de la electricidad para los grandes consumidores.

El objetivo: generar ahorros, ya que Ecuador, el miembro más pequeño de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), está siendo golpeado por el desplome de los precios del crudo, que hará que deje de percibir unos 7.000 millones de dólares anuales.

"A petición de la oposición y ciertos grupos empresariales (es decir, lo mismo), seguiremos revisando subsidios pero para los ricos y grandes industrias", escribió el mandatario en su cuenta en Twitter, con su usual retórica de "redistribución de la riqueza".

Estas medidas, que según Correa solo incrementarán en 1% los costos de fabricación, desataron las críticas de sus adversarios políticos y del sector empresarial, que se declara ya muy afectado por la coyuntura económica.

No ha sido fácil eliminar subsidios en Ecuador, un país petrolero acostumbrado a pagar precios muy bajos por el combustible. En 1997, un abrupto incremento del gas de uso doméstico tumbó incluso al presidente Abdalá Bucaram.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha emplazado a Ecuador a "seguir revisando los subsidios al combustible", que para 2015 estaban presupuestados en 3.500 millones de dólares un total de 6.000 millones, pero Correa ya ha advertido que revisará sólo los que benefician a los que más tienen.

"Hay un claro objetivo fiscal y electoral. El gobierno tiene que buscar dónde conseguir fondos y el endeudamiento no es una opción, el riesgo país está sobre los 1.200 puntos. La opción es realizar ajustes para poder seguir financiando su gasto", explicó a la AFP el economista Alberto Acosta.

Según este consultor de Spurrier Asociados, el gobierno no ha tratado antes el tema de los subsidios por el costo político que supone y porque no tuvo necesidad por la "petrobonanza".

Ahora, "el ajuste es inevitable y el respaldo a Correa puede verse minado si las familias empiezan a sentirlo", opinó.

- "Con camisa de fuerza" -

Correa, que según la encuestadora Cedatos tiene una aprobación de 52% a pesar de que la previsión de crecimiento para 2015 bajó de 4,1% al 0,4%, se aferra sin embargo a la idea de que gran parte de la delicada situación económica se debe a circunstancias externas.

Entre ellas, incluye la dolarización -instaurada en marzo de 2000 en medio de una crisis bancaria-, la caída de los ingresos petroleros en 50%, y la devaluación de las monedas de lo países vecinos, como el peso colombiano y el sol peruano, que hacen más atractivos los productos de esos países.

"Las cosas han sido complicadísimas, sobre todo por no tener moneda nacional, el principal instrumento para poder enfrentar esta clase de situaciones. Es como estar en un ring, pero nosotros con camisa de fuerza", ha dicho el mandatario.

Pero Ramiro Crespo, director general de la consultora Analytica, especializada en productos financieros, atribuye la coyuntura actual al modelo económico de la "revolución ciudadana".

"Más tiene que ver el hecho de que el Ecuador se aisló de los mercados internacionales de capitales al declarar moratoria innecesariamente, el haber aumentado el riesgo país, el haber ahuyentado la inversión extranjera, el no haber guardado dinero en un fondo de estabilización", dijo en entrevista con la AFP.

"La temperatura no está en la sábana, está en el cuerpo", agregó.

AFP