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La precandidata presidencial Hillary Clinton (d) y el senador Bernie Sanders se saludan en el primer debate presidencial en Las Vegas, Nevada el 13 de octubre de 2015

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El primer debate entre los aspirantes del partido Demócrata a las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016, que fortaleció el favoritismo de Hillary Clinton, dejó prácticamente en el vacío a un potencial precandidato de peso: el vicepresidente Joe Biden.

Clinton, que domina todos los sondeos, mostró suficiente dominio del debate como para demostrar a los Demócratas que el partido no precisa de la intervención del carismático Biden para una fórmula vencedora en las elecciones del próximo año.

Para David Axelrod, estratega de las campañas presidenciales del presidente Barack Obama en 2008 y 2012, el desempeño de Clinton en el debate del martes "reduce la lógica de una candidatura de Biden", según un comentario publicado por el sitio web de la cadena televisiva CNN.

Biden mantiene desde hace meses el suspenso con relación al lanzamiento o no de su candidatura, y sondeos ya realizados indican que en caso que suba al ring lo hará con un nivel inicial de apoyo de aproximadamente 20%, un peso político más que considerable.

Inicialmente, sus colaboradores más próximos afirmaron que el vicepresidente anunciaría su decisión al final del verano boreal, aunque posteriormente empujaron la fecha para inicios de octubre.

CNN, que organizó el debate, flexibilizó las reglas de participación de forma de dejar una puerta entreabierta a Biden, e incluso informó que había preparado un atril extra en caso de que el vicepresidente lanzara su candidatura a último minuto.

Pero eso no ocurrió, y durante el debate nadie se acordó del vicepresidente, quien siquiera fue nombrado en los intercambios.

"Creo que todos ellos (los precandidatos que participaron del debate) estuvieron muy bien", se limitó a comentar Biden el miércoles.

- Carrera contrarreloj -

Ahora, Biden y su equipo tienen como máximo hasta fines de octubre para decidir si registran o no la precandidatura y poner a trabajar la máquina de recaudar dinero para la campaña.

Para observadores, la candidatura de Biden se tornaría una válvula de salida para el partido Demócrata en caso de que la campaña de Clinton sufra algún problema catastrófico y se torne necesario delimitarle el terreno al "socialista democrático" Bernie Sanders.

Sin embargo, Clinton eludió con habilidad las críticas y preguntas comprometedoras en el debate, dejando claro que será difícil que los otros aspirantes demócratas logren destronarla de su condición de favorita.

En la visión de Axelrod, Biden arrancaría tercero en los sondeos, "y nada de lo que ha ocurrido en el debate permite suponer que superaría esa diferencia".

Otra consultora del partido Demócrata, Stephanie Cutter, dijo a periodistas al final del debate que "si la única lógica de Biden es que Clinton se hunde, entonces ya no es una opción".

El lunes, el diario The New York Times publicó un largo artículo alegando que a la campaña de Biden se le estaba "acabando el tiempo".

- Habilidad ante temas sensibles -

En tanto, en el escenario montado en Las Vegas para el primer debate de los aspirantes demócratas, Clinton no eludió ningún tema y hasta se permitió estocadas a Sanders, por la vacilante posición del senador independiente con relación al control de armas.

Cuando el aspirante Lincoln Chafee, ex gobernador de Rhode Island, cuestionó las posiciones de Clinton sobre Irak y Medio Oriente, ella no dudó en jugar una carta pesada: el presidente Obama la invitó a ser Secretaria de Estado porque "confía en mi juicio", dijo.

En otro momento del debate, cuando se discutía la interminable polémica por los correos electrónicos de Clinton como secretaria de Estado -decidió utilizar un servidor privado y por lo tanto lejos del escrutinio judicial-, Sanders le arrojó un enorme salvavidas.

"Los estadounidenses están asqueados y cansados de escuchar sobre tus malditos emails. ¡Basta con eso!", dijo Sanders, quien así se llevó el mayor aplauso de todo el debate y un fuerte apretón de manos de Clinton como forma de agradecimiento por el apoyo.

AFP