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El presidente de Ucrania, Petro Poroshenko (i), estrecha la mano del secretario de Defensa de EEUU, Jim Mattis, el 24 de agosto de 2017 en Kiev

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El jefe del Pentágono, Jim Mattis, reafirmó este jueves en Kiev el compromiso de Estados Unidos para ayudar al Ejército ucraniano frente a los separatistas prorrusos, pero sin aclarar si le suministrará armas.

Mattis adoptó un tono muy firme contra Rusia, a la que acusó de querer "redibujar las fronteras internacionales por la fuerza", y advirtió que las sanciones contra ella "se mantendrán hasta que Moscú revierta las acciones que las desencadenaron", durante una rueda de prensa con el presidente ucraniano Petro Poroshenko.

Desde Roma, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, también acusó durante un coloquio a Rusia de haber "minado la estabilidad y la seguridad en Europa".

El secretario estadounidense de Defensa viajó a Kiev para reiterar el apoyo de Washington a Ucrania frente a Rusia a pesar de la elección de Donald Trump, que durante su campaña había defendido un acercamiento a Moscú. Mattis eligió una fecha muy simbólica para su visita: el 26º aniversario de la independencia de la exrepública soviética.

Aunque Estados Unidos ayuda al ejército ucraniano suministrándole equipamiento militar no letal, Kiev ha pedido en repetidas ocasiones armas a sus aliados occidentales.

El jefe del Pentágono dijo que Washington estudia "activamente" la posibilidad de dar armas defensivas a Ucrania. "Las armas defensivas no constituyen una provocación a menos que uno sea un agresor. Y por supuesto Ucrania no es un agresor. Los combates tienen lugar en su propio territorio", añadió.

Mattis asistió al desfile militar, y poco después del final de las conmemoraciones un "artefacto desconocido" estalló cerca de la presidencia ucraniana e hirió a dos personas.

El atentado se produjo en la calle Gruchevskovo, donde se encuentra la sede del Gobierno ucraniano. A unas decenas de metros se halla la sede de la presidencia, donde el presidente Petro Poroshenko había recibido a Mattis.

Mattis no prometió ni excluyó entregar directamente armas a Kiev, ni tampoco equipamientos capaces de provocar bajas al enemigo.

Para ello debe contar con la aprobación del presidente Donald Trump, quien se ha mostrado por el momento favorable a la demanda.

Algunos expertos temen que esa entrega de armas provoquen una escalada del conflicto, que se mantiene en líneas generales bloqueado desde la instauración de varias treguas.

Washington entregó recientemente 174 millones de dólares en créditos para que el ejército ucraniano aumente sus capacidades.

Poroshenko aseguró ante la prensa que evocó con Mattis esa entrega de armas "defensivas letales" y también equipos electrónicos. "Pero esas negociaciones necesitan discreción hasta que se tome una decisión final".

A pesar de la firma de acuerdos de paz en Minsk en febrero de 2015, la violencia continúa presente de forma esporádica en el frente ucraniano. Los rebeldes declararon una nueva tregua el viernes, con el reinicio de las clases.

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AFP