Teherán y Washington volvieron a dejar en evidencia su enfrentamiento este lunes por el cuadragésimo aniversario de la toma de rehenes de la embajada de Estados Unidos en Irán, con manifestaciones antiestadounidenses por un lado y por el otro, nuevas sanciones, esta vez dirigidas al séquito del líder supremo iraní.

Mientras en Teherán, la AFP constató que miles de personas se congregaron por la mañana ante la antigua legación diplomática estadounidense, en el centro de la capital, a la par de otras movilizaciones en todo el país, la administración de Donald Trump anunció que impuso sanciones a nueve miembros del séquito del ayatolá Alí Jamenei.

A 40 años de la toma de la embajada, las tensiones aumentan entre los dos países, sobre todo tras la retirada de Estados Unidos del acuerdo internacional sobre el programa nuclear iraní, suscrito en 2015, y con el mantenimiento de una política de "presión máxima" de Washington contra Irán.

- Escorpión molesto -

"Estados Unidos es como un escorpión con veneno mortal que te sigue importunando cuando ya está aplastado", declaró en Teherán el general de división Abdolrahim Musavi, comandante en jefe del ejército iraní, en el marco del aniversario por los acontecimientos de 1979.

"La única vía para seguir avanzando es mantener el espíritu revolucionario, fundado en la prudencia y la obediencia al Guía" supremo iraní Ali Jamenei, agregó el militar.

La televisión de Estado divulgó en directo imágenes de manifestaciones similares en varias ciudades iraníes, en especial en Mashhad (norte) e Ispahan (centro), respectivamente segunda y tercera aglomeraciones del país, así como en otras localidades del territorio nacional.

Según la agencia Mehr, afín a los conservadores, "millones de personas participan en estas manifestaciones" en todo el país.

En Teherán, hombres, mujeres -principalmente en chador, una tela que cubre todo el cuerpo salvo la cara con el que se cubren las iraníes más conservadoras- y niños agitaban pancartas en inglés y en persa en las que se burlaban de Trump o con eslóganes como "Muerte a Estados Unidos, muerte a Israel, victoria para el islam" o que aludían al discurso pronunciado el domingo por Jamenei sobre la necesidad de impedir que el enemigo "ponga un pie" en Irán.

- Trump replica -

El gobierno de Trump no dejó pasar la ocasión para demostrar su postura hostil hacia Teherán. Así, sancionó a funcionarios que ocupan puestos clave en varias instituciones de la República Islámica, incluido uno de los hijos de Jamenei, su jefe de gabinete o al jefe del poder judicial iraní.

Su jefe de la diplomacia, Mike Pompeo, también pidió a las autoridades iraníes que "liberen de inmediato a todos los estadounidenses desaparecidos e injustamente detenidos", citando al ex agente del FBI Robert Levinson, el investigador chino-estadounidense Xiyue Wang, y al empresario iraní-estadounidense Siamak Namazi.

También, el Departamento de Estado anunció una recompensa de hasta 20 millones por cualquier información que permita rastrear y repatriar a Levinson, quien desapareció en Irán en marzo de 2007.

Aunque Teherán afirma no tener información sobre su destino, Washington acusa al régimen iraní y lo considera "el rehén más antiguo de la historia de Estados Unidos".

Además, la Casa Blanca instó a Irán a "elegir la paz antes que la toma de rehenes, el asesinato, el sabotaje y la piratería marítima, y los ataques a los mercados mundiales de petróleo".

- Asalto a la embajada -

El 4 de noviembre de 1979, menos de nueve meses después de ser derrocado el último sah, un grupo de estudiantes partidarios de la Revolución islámica tomó por asalto la embajada estadounidense en Teherán, calificada entonces de ser un "nido de espías".

Los estudiantes partidarios del ayatolá Jomeini, padre fundador de la República Islámica, exigían, para liberar a sus rehenes, que Estados Unidos extraditara al sah con el objetivo de que fuera juzgado en Irán.

La crisis terminaría 444 días después, tras la muerte del derrocado soberano en Egipto, con la liberación de 52 diplomáticos estadounidenses.

Las relaciones diplomáticas entre Washington y Teherán se rompieron entonces. Nunca se han restablecido.

"Los documentos hallados (en el interior de la embajada de Estados Unidos en 1979) confirmaron las afirmaciones de los estudiantes revolucionarios según las cuales Washington utilizaba el inmueble para fomentar complots" contra la naciente República Islámica, escribe la agencia Mehr.

Cuarenta años después, la toma de rehenes de diplomáticos estadounidenses sigue envenenando las relaciones entre la República Islámica y Estados Unidos.

Para el universitario norteamericano Gary Sick, que estuvo en primera línea en esta crisis al integrar entonces el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, la toma de rehenes es "probablemente el mejor elemento de explicación al callejón sin salida en el que nos encontramos ahora".

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