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James Clapper, director nacional de Inteligencia de Estados Unidos, comparece ante un comité del Senado, en Washington, el 9 de febrero de 2016

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El presidente estadounidense Barack Obama, que ha sido acusado de desviar la vista ante la amenaza nuclear norcoreana, encendió la alarma tras el lanzamiento por parte de Pyongyang de un cohete espacial que pudo servir para probar misiles intercontinentales.

Obama les aseguró a su homóloga surcoreana, Park Geun-hye, y al primer ministro japonés, Shinzo Abe, su apoyo tras el lanzamiento por parte de Corea del Norte de un cohete el domingo, informó el martes la Casa Blanca.

En dos llamadas telefónicas separadas el lunes, Obama insistió en la necesidad de una respuesta internacional "fuerte y unida" ante las "provocaciones" de Pyongyang y evaluó junto a los gobernantes asiáticos aprobar una resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU para imponer nuevas sanciones a Corea del Norte.

Asimismo, Estados Unidos advirtió este martes que Corea del Norte recuperó su capacidad de producir plutonio, del que podría disponer en "semanas o meses" para alimentar armas nucleares.

"Consideramos que Corea del Norte ha estado operando el reactor por tiempo suficiente como para poder recuperar plutonio (...) en cosa de semanas o meses", señaló el director nacional de inteligencia de Estados Unidos, James Clapper.

En su informe anual al Congreso Clapper también señala que "Pyongyang decidió desarrollar un misil nuclear de largo alcance que podría constituir una amenaza directa a Estados Unidos".

Corea del Norte exhibió públicamente este misil, el KN08, pero éste todavía "no ha sido probado en vuelo", afirmó.

El domingo Corea del Norte lanzó un cohete espacial, violando varias resoluciones de la ONU.

El lanzamiento fue condenado por diversos países como un velado ensayo de misil balístico y representa un nuevo desafío para la comunidad internacional, que ya buscaba intensificar las sanciones contra Pyongyang tras su cuarto ensayo nuclear el 6 de enero.

Estados Unidos, que teme que Corea del Norte tenga como propósito conseguir un arsenal nuclear capaz de alcanzar el territorio estadounidense, ha anunciado su deseo de instalar en Corea del Sur "tan rápidamente como sea posible" su sistema antimisiles THAAD (Terminal High Altitude Area Defense), al que China se opone firmemente.

- Cohete más potente que el de 2012 -

Responsables de defensa de Corea del Sur advirtieron este martes que el cohete norcoreano lanzado el domingo parece más potente que el de 2012, aunque afirmaron que Pyongyang todavía está lejos de poder alcanzar el territorio de Estados Unidos.

El cohete, que transportaba un satélite de observación terrestre, según la televisión oficial norcoreana, fue lanzado el domingo por la mañana y alcanzó su órbita diez minutos más tarde.

El lanzamiento, que violó varias resoluciones de Naciones Unidas, supuso un nuevo desafío para la comunidad internacional, que todavía no ha sancionado a Pyongyang tras su cuarto ensayo nuclear, llevado a cabo el 6 de enero.

Según un responsable del ministerio de Defensa surcoreano que no quiso identificarse, el cohete del domingo es similar al Unha-3 lanzado en diciembre de 2012 pero su alcance es de 12.000 kilómetros, frente a los 10.000 del anterior.

Según esta fuente, los norcoreanos no disponen de la tecnología necesaria para transformar un cohete en misil balístico intercontinental, porque no dominan la tecnología de entrada en la atmósfera.

El cohete de tres pisos sí logro, sin embargo, poner en órbita un objeto aunque no se ha podido confirmar que sea un satélite que funcione.

La trayectoria que siguió es similar a la del Unha-3, del que luego se encontraron restos del primer piso frente a las costas occidentales de Corea del Sur. Esta vez, según el responsable surcoreano, Corea del Norte hizo que el primer piso estallara en vuelo para evitar dejar huellas.

Desde el test nuclear del 6 de enero se está estudiando en el Consejo de Seguridad de la ONU un proyecto de resolución —redactado por Japón, Corea del Sur y Estados Unidos — para sancionar al régimen comunista norcoreano, pero no se ha podido aprobar por las reticencias de China.

Las autoridades de Pekín temen que las sanciones provoquen inestabilidad en el país y lleven a miles de refugiados a su frontera y tampoco les gusta la perspectiva de una posible caída del régimen norcoreano y de una Corea unida aliada de Estados Unidos.

Corea del Norte ya está sometida a sanciones internacionales tras su ensayos nucleares de 2006, 2009 y 2013.

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AFP