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Una persona sostiene una imagen de Jonathan Pollard durante una manifestación en favor de su liberación, el 12 de mayo del año 2008 en Jerusalén

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Jonathan Pollard, un judío americano que espió a favor de Israel, salió este viernes de prisión en Estados Unidos luego de treinta años de una reclusión calificada como desmesurada por el Estado hebreo, donde es visto como un héroe nacional por gran parte de la población.

El anuncio de su liberación llegó desde Israel donde, sin sorpresas, también se registraron las primeras reacciones de júbilo.

"Puedo confirmar que Jonathan Pollard está libre", dijo sin dar más precisiones el portavoz de su principal grupo de apoyo en el Estado hebreo.

Más tarde, vestido con una camisa con cuello abierto y pantalones color caqui, Pollard salió de la corte de Nueva York, donde esperaban numerosos periodistas, y se montó en un auto.

Pollard nació en Texas y en 1995 obtuvo la nacionalidad israelí. Su familia afirma que quería establecerse en Israel, aunque ahora no podrá dejar Estados Unidos en los próximos cinco años, debido a las condiciones para su liberación.

Por ahora, se mudó a Nueva York con su segunda mujer, con la que se casó en prisión. Sus abogados afirman que tiene un trabajo asegurado en el departamento de finanzas de una empresa de inversiones.

Sus abogados pidieron a la corte federal de Manhatan que retirase el "monitoreo invasivo por GPS", el toque de queda, las restricciones de viajes y el "seguimiento del uso de su computadora".

Pollard sufre un edema, que causa hinchazones crónicas y requiere que lleve medias ortopédicas, además de una severa diabetes, que hace que sea "peligroso" para él usar cualquier tipo de resistencia en su tobillo o pierna, según los documentos de la corte.

Por su parte, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu dijo que "el pueblo de Israel se felicita por la liberación de Jonathan Pollard".

"Después de tres largas y difíciles décadas, Jonathan está por fin reunido con su familia", señaló.

"Luego de haber puesto este tema sobre la mesa con los presidentes estadounidenses durante muchos años, esperaba este día con impaciencia", añadió Netanyahu.

El hombre, que cuenta actualmente con 61 años de edad, fue durante varias décadas una manzana de la discordia entre Israel y Estados Unidos, donde sucesivos presidentes, desde Ronald Reagan hasta Barack Obama, habían rechazado hasta hoy su liberación anticipada.

Ni hablar entonces de una partida con toda fanfarria de Pollard hacia Israel, donde un gran número de habitantes están dispuestos a recibir a quien consideran como un idealista que ha sacrificado su libertad por la seguridad de los israelíes.

Pero esa no es la opinión de altos responsables del Pentágono o de la agencia de inteligencia CIA, que jamás olvidarán que el espía entregó por dinero miles de documentos clasificados como secretos de defensa a su aliado estratégico.

Como muestra de que este caso aún resulta un asunto sensible, medios locales señalaron que Netanyahu pidió a sus ministros que se abstengan de dar muestras de un exaltado triunfalismo por la liberación de Pollard, quien obtuvo la nacionalidad israelí en 1995.

- Perfil bajo -

Los abogados de Pollard mostraron en los últimos días una gran discreción, rehusando dar declaraciones o detalles sobre las intenciones de su cliente una vez puesto en libertad.

Ese mutismo fue compartido por las autoridades de la prisión de Butner, que solicitaron el jueves a los periodistas que permanecieran fuera del recinto y no dieron precisiones sobre la hora en que Pollard sería puesto en libertad.

El ahora exprisionero habría asegurado que obtendría un empleo y que tendría un lugar de residencia en la misma región neoyorquina, aunque según sus allegados él desea establecerse en Israel con Esther Zeitz, una joven canadiense con quien se casó mientras estaba en la cárcel.

Diplomado en Stanford, Pollard fue declarado culpable en 1987 de haber proporcionado a Israel, desde junio de 1984 hasta su arresto en noviembre de 1985, miles de documentos secretos sobre las actividades de espionaje de Estados Unidos, principalmente en los países árabes.

Los documentos que filtró habrían permitido a Israel, por ejemplo, bombardear en 1985 el cuartel general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), en ese momento basada en Túnez, y asesinar al número dos de esa agrupación, Abu Jihad, en Túnez en 1988.

Pero para Estados Unidos, el espía con motivaciones venales causó un daño considerable a los intereses norteamericanos en plena Guerra Fría.

Según ciertas fuentes, Pollard habría entregado a otros países, además de a Israel, ciertas informaciones cruciales, que pudieron haber terminado en manos de la Unión Soviética.

- Después del acuerdo iraní -

Pollard obtuvo en julio pasado la promesa de su liberación condicional, unos días después del anuncio de un acuerdo entre las potencias occidentales y Teherán sobre el programa nuclear iraní. Los observadores habían sugerido en ese entonces que se trataba de un gesto de compensación de Washington hacia Israel.

Pero varios expertos consultados por la AFP descartaron esa hipótesis. "Esta liberación condicional probablemente ayude a las relaciones (israelo-estadounidenses) malheridas tras el acuerdo con Irán, pero no fue generada por ello", explicó Michael Brenner, director del Centro de estudios de Israel en la American University de Washington.

AFP