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La representante permanente de Estados Unidos en la ONU, Nikki Haley, al salir de la Asamblea General de Naciones Unidas, el 27 de marzo de 2017 en Nueva York

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Estados Unidos lideró este lunes un grupo de países, entre lo que figuran Reino Unido y Francia, que se oponen a un tratado de la ONU para prohibir armas nucleares, al considerar que no tiene en cuenta el actual panorama de crisis mundiales.

"No hay nada que desee más para mi familia que vivir en un mundo sin armas nucleares", aseguró la embajadora estadounidense, Nikki Haley, al margen del inicio de las negociaciones sobre este tratado en la Asamblea General de Naciones Unidas, en las que participan más de 100 países.

"Pero hay que ser realista", señaló. "¿Alguien cree que Corea del Norte estará de acuerdo en prohibir las armas nucleares?", preguntó.

Haley hizo estas declaraciones rodeada por los embajadores de una veintena de aliados de Estados Unidos, como Reino Unido, Francia y Corea del Sur, varios países del este de Europa miembros de la OTAN y Turquía.

Según ella, "cerca de 40 países" apoyan la decisión de no respaldar el tratado.

Rusia y China, que no secundan las negociaciones, no acompañaron a Haley en su intervención. Japón, único país en sufrir un ataque nuclear en 1945, tampoco las avala.

"A todos nos gustaría que hoy existiera la prohibición a las armas nucleares, pero hoy no podemos decir que esta decisión protegería a nuestros ciudadanos", agregó la representante estadounidense.

Haley reconoció que los impulsores de la medida actúan de "buena fe", pero "hay que preguntarse si realmente entienden las amenazas a las cuales nos enfrentamos", subrayó.

Los partidarios de las negociaciones afirman que las potencias nucleares no han hecho nada en los últimos años por desarmarse, aunque la embajadora de estadounidense reiteró que su país redujo un 85% su arsenal desde que entró en vigor el Tratado de No Proliferación (TNP) en 1970.

El embajador británico, Matthew Rycroft, también aseguró que su país está "totalmente comprometido con lograr a largo plazo un mundo sin armas nucleares".

"Pero no creemos que estas negociaciones puedan alcanzar avances reales en materia de desarme nuclear mundial", puntualizó.

"La mejor forma de llegar a un desarme nuclear mundial es a través de un desarme multilateral progresivo, negociado etapa por etapa en el marco de acuerdos internacionales existentes", explicó.

- Escenarios imprevisibles -

La negativa de las grandes potencias nucleares no disuadió a los Estados que defienden esta iniciativa, como Austria, Irlanda, México, Brasil, Sudáfrica o Suecia, ni a centenares de ONG, que están convencidas de que el tratado reducirá el riesgo de una guerra atómica.

Frente a la multiplicación de focos de tensión, amenazas de Corea del Norte y a una nueva administración estadounidense considerada imprevisible, decidieron tomar la delantera, inspirados en movimientos que impulsaron la prohibición de armas de racimo (2008) o las minas antipersona (1997).

"Esto tomará tiempo, no seamos ingenuos", declaró la semana pasada en la ONU la ministra sueca de Relaciones Exteriores, Margot Wallström. "Pero es muy importante, sobre todo en este momento en el que asistimos a todo tipo de discursos de demostración de fuerza que incluyen la amenaza de usar el arma nuclear".

Pese a los compromisos adoptados por las grandes potencias en el marco del TNP, en estos últimos años no se han registrado avances en materia de desarme nuclear, lamentó Beatrice Fihn, directora de Ican (International campaign to abolish nuclear weapons), una coalición internacional de ONG que se moviliza sobre este tema.

"Se hicieron muchos esfuerzos desde el fin de la Guerra Fría y luego eso se detuvo (...) La administración de Obama decepcionó, hizo promesas que no cumplió. Ahora los temores están exacerbados con el nuevo presidente", Donald Trump, dijo.

Basándose en la experiencia sobre las armas de racimo o las minas antipersona, Fihn estimó que hay "buenas posibilidades" de adoptar un tratado en la primera fase de las negociaciones -que culmina el 7 de julio- o al menos "de aquí a dos años" .

Según ella, poco importa que las potencias nucleares no muestren interés en los debates, pues la adopción de un tratado los obligará tarde o temprano a revisar su política aunque actualmente estén comprometidos en la modernización de su armamento nuclear.

"Aunque los principales fabricantes (de armas nucleares) no firmen, estos tratados tienen un gran impacto", aseguró. "Miren Rusia: ¿por qué desmiente haber utilizado armas de racimo en Siria? En todo caso no es firmante del tratado que prohíbe esas armas, pero sabe que no está bien".

AFP