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El secretario de Seguridad Interior de Estados Unidos, John Kelly, ofrece un discurso en Washington, el 6 de marzo de 2017

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El secretario de Seguridad Interior de Estados Unidos, John Kelly, declaró el lunes que planea separar a los inmigrantes clandestinos de sus hijos, con el fin de desalentar al máximo a los extranjeros que pretendan ingresar ilegalmente a su país.

"Haría casi cualquier cosa para disuadir a la gente de América Central a lanzarse en manos de esas redes tan peligrosas que los llevan a través de México hacia Estados Unidos", dijo Kelly durante una entrevista con CNN.

México también está decidido a destruir esas redes, en las cuales las mujeres son sometidas a violencias sexuales, aseguró.

"Tenemos mucha experiencia en lo que tiene que ver con los menores no acompañados", colocándolos en hogares especializados o en familias receptoras, subrayó Kelly.

"Y sí, me planteo, con el fin de disuadir que se organicen estos movimientos a través de esas terribles redes" de traficantes de personas, separar a los hijos de inmigrantes clandestinos de sus padres. "A los niños los trataríamos bien, mientras nos ocupamos de sus padres", dijo.

Kelly, un general retirado, está encargado de controlar la inmigración y de la construcción de un muro en la frontera entre Estados Unidos y México.

Encabeza la tercera secretaría en importancia en el gobierno estadounidense (después de las de Defensa y Veteranos de Guerra), para la cual trabajan unos 240.000 funcionarios repartidos entre 22 agencias federales cuya misión es "proteger al país de las numerosas amenazas que debe enfrentar".

Kelly es uno de los más fervientes partidarios de los decretos antiinmigración dictados a fines de enero por el presidente Donald Trump y criticó a la justicia por bloquearlos. Los jueces estadounidenses viven "en una burbuja" que les impide ver la verdadera amenaza que se cierne sobre el país, dijo.

El lunes, Trump dictó un nuevo decreto para remplazar al primero, que fue revocado. El nuevo texto prohíbe el ingreso a Estados Unidos, por 90 días, de personas originarias de seis país de mayoría musulmana.

AFP