Estados Unidos dijo el jueves que quiere "sustanciales avances" en las inminentes negociaciones con China luego de que ambas partes hicieran gestos que avivaron la posibilidad de encontrar una solución a su guerra comercial.

El presidente Donald Trump "puede llegar a un acuerdo en cualquier momento, pero quiere un buen acuerdo", dijo el jueves el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, al recordar que Pekín se había comprometido desde el principio a equilibrar el comercio entre los dos países.

"No queremos un viaje que sea solo una serie de discusiones. Queremos lograr avances sustanciales", dijo.

Sin embargo también advirtió que Trump solo aceptará un buen acuerdo, y que, de ser necesario, aún está dispuesto a aumentar los aranceles sobre los bienes del país asiático.

El presidente estadounidense dio a entender, por su parte, este jueves por la noche que no excluía la firma de un acuerdo provisional con China.

"Oigo a muchos analistas hablando de un acuerdo provisional, lo que significa que (con China) nos pondríamos de acuerdo en algunos temas, los más sencillos, para empezar. Pero no es sencillo o difícil. O hay acuerdo o no lo hay. Pero es algo que podríamos plantearnos", declaró el inquilino de la Casa Blanca.

Según la agencia Bloomberg, la administración de Trump barajó la posibilidad de proponer un acuerdo provisional a China para aplazar o incluso anular algunos de los aranceles que Pekín impone e Estados Unidos.

Pekín anunció este jueves que iba a estudiar la posibilidad de comprar más productos estadounidenses, entre ellos cerdo y soja, muy afectados actualmente por los aranceles chinos.

"Veamos si los chinos respetan su compromiso. Como ustedes saben, el problema que siempre tenemos con los chinos es que no cumplen con sus compromisos", dijo a la CNN Peter Navarro, asesor económico de la Casa Blanca.

- Pausa en la disputa -

Esta semana hubo signos positivos en el conflicto comercial, que entró en su segundo año. Trump aceptó la solicitud de Pekín de retrasar una ronda de aumentos arancelarios hasta el 15 de octubre después de que China acordara eximir algunos productos estadounidenses de sus represalias.

Se espera que los altos funcionarios de ambas potencias mantengan conversaciones preliminares a fines de este mes, en preparación para las reuniones en Washington a principios de octubre lideradas por Mnuchin y el representante de Comercio de Estados Unidos, Bob Lighthizer.

"Claramente no hicimos el progreso que queríamos" en la última reunión en Shanghái a fines de julio, dijo Mnuchin. "Soy cautelosamente optimista. Considero que los chinos tienen buenas intenciones con querer venir aquí con un acuerdo ahora".

Pekin y Washington anunciaron además el miércoles una pausa en su guerra comercial.

La economía de China está cada vez más afectada por ese enfrentamiento y, a pedido de varias empresas, aceptó dejar fuera de una nueva ronda de aranceles a numerosos productos importados de Estados Unidos.

Trump respondió que, en señal de "buena voluntad", aplazaría hasta el 15 de octubre el aumento de aranceles a productos chinos importados por 250.000 millones de dólares.

En esta guerra comercial lo que está el juego es el dominio de la tecnología.

Washington exige a las autoridades chinas que pongan fin a prácticas comerciales que considera desleales. Especialmente Estados Unidos hace hincapié en la transferencia forzada de tecnología a empresas que quieren instalarse en China y rechaza las subvenciones a las empresas estatales chinas al tiempo que acusó a Pekín de robar derechos de propiedad intelectual.

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